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¿Quieres mamar mis tetas y venirte en mi culo?
Fecha: 13/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... madre a la mía. -¿Qué le dice? -Que estás loca. Cambió radicalmente de conversación. Me preguntó: -Oye. ¿Tu mujer y tú nunca cogéis? -¿Por qué lo preguntas? -Porque en los días que llevo en vuestra casa no se oye nada por las noches. Hablaba, miraba para la ría y daba pinceladas. Mirándola, le dije: -No queremos hacer ruido. -Yo creo que hace mucho que no lo hacéis. -¿Ruido? -Coger. Rita llevaba puesta una bata blanca y una boina francesa de color azul. Así estaba sexy, aunque le sobraba el piercing de la nariz. -¿Y tú hace mucho que no follas? Dejo de pintar y me preguntó: -¿Tengo pinta de pasar hambre? -Era solo una pregunta. Me volvió a preguntar: -¿Tengo pinta de pasar hambre? Quise eludir la pregunta. -Hablando de hambre. ¿Comemos? -No me respondiste. -No, no tienes cara de pasar hambre. Se sinceró conmigo. -Pues ya hace casi tres meses que nadie mueve los piercings de mis tetas ni el de mi clítoris. Había revelado intimidades sin venir a cuento. Me olió que quería tema. Le dije: -A ver si es por eso. -¿Qué quieres decir? -Que a los hombres les gusta follar con una mujer no con una chatarrería. ¡Cómo se puso! Casi me come. -¡Todos mis piercings son de oro! -No lo dije en ese sentido. A ver, Rita. ¿Te gusta más chupar una polla al natural o con una anilla por el medio? -Hombre, visto así... Aún vas a tener razón. -¿Comemos? -Sí. Se lavó las manos, se sentó y le ...
... entramos a la tortilla al pan y al vino. La conversación durante la comida giró en torno al sexo. Al acabar de comer echada sobre la hierba con las manos detrás de la nuca y mirando al cielo azul, me dijo: -No me dijiste cuanto tiempo llevabas sin coger. -Más o menos el mismo tiempo que tú. -¿Sabes? -¿Qué? -Los piercings se pueden quitar. -¿Los vas a quitar? -¿Me los quieres quitar tú, primo? Tres meses sin coger es mucho tiempo. -Sí que es mucho tiempo, si. -Abre el piercing de mi nariz y quítalo. Abrí el aro, se lo quité, y lo puse encima del mantel donde quedaba solo el vino y dos vasos. La miré y le dije: -Eres bella de verdad. Su voz se volvió más dulce. -Gracias, pero sé que solo soy modosita. Le di un pico, sacó la punta de la lengua y empezamos un beso en el que nuestras lenguas y nuestros labios mostraron todo lo que sabían hacer. Luego le abrí los botones de la bata. Allí estaban sus enormes tetas bajo una camiseta marrón. Se sentó y quitó la bata y la camiseta. El sujetador que llevaba apenas podía retener aquellas tetazas, lo abrió, se lo quité y vi sus areolas marrones con dos mariposas a los lados de los pezones. Me dijo: -Agarra una mariposa y tira de la otra. Hice lo que me dijo y en segundos puse el piercing de las tetas al lado del aro. Agarré las tetas con las dos manos, las junté y lamí sus gordos pezones, después las acaricié y las chupé metiendo sus areolas en mi boca. Aquellas tetas, esponjosas con el tacto de ...