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La visita
Fecha: 19/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... allí parado unos segundos, algo le había llamado la atención. - Vaya sobrina, estás preciosa - Gracias ¿Te gusta mi bikini? - ¿Que si me gusta? Estás increible. La última vez que te vi eras solo una niña y ahora...dios mío como pasa el tiempo. - Pues por ti no pasa mucho la verdad. Yo creo que incluso estás más joven tío. - Eso es un halago por tu parte, pero los años pasan por todos. -contestó sonriendo mientras se ponía a mi lado en otra amaca con su copa de wiskie con hielo. - ¿Quieres que te eche protección solar? -dije sorprendiéndome yo misma de mi reacción. - Será un placer. Mi tío se dio la vuelta y me levanté cogiendo el bote de pretección. Mientras me contaba como había comprado el ático y porqué le gustó tanto esparcí la crema por su espalda. Su cuerpo estaba bronceado, fuerte. Me puse de rodillas con una toalla para no hacerme daño y empecé a frotar su ancha espalda. He de reconocer que para ese momento ya estaba mojada, estaba tan excitada que hacía las cosas por inercia. Mi tío no paraba de hablar, pero yo seguía absorta en su piel, me entraron ganas de quitarle la toalla, pero no tenía el valor suficiente o, ¿si lo tenía? Froté sus duras piernas sus hombros, el cuello... - Date la vuelta anda. -dije con voz algo entrecortada por la excitación. - Sobrina tienes unas manos deliciosas. Si sigues así me dormiré aquí mismo -contestó sonriendo a la vez que se daba la vuelta y daba un trago a su copa. - ¿Dormirte? ¿Te dormirias? ...
... Vaya decepción tío. -dije sorprendiéndome una vez más yo misma con esa respuesta. - Bueno...me refiero a que son muy suaves y en fin...no me mal interpretes. No podía aguantar más, su pecho sus abdominales me tenían loca por completo, entonces miré a mi tío descaradamente, clavé mis ojos sobre los suyos y con mi mano derecha le quité suavemente su toalla. He de confesar que lo hice sin miedo, sabía que mi tío no se iba a sorprender, lo tenía claro y lo hice confiada en mí misma. Marcelo no dijo nada, solo me miraba. Me giré entonces y vi su enorme polla en estado de erección. Era enorme, aún así sin estar erecta era una verga deliciosa. Volví a mirar a mi tío por ver su reacción, pero este tan solo dio un sorbo a su copa y la dejó sobre una pequeña mesa al lado a la vez que echaba sus brazos sobre su cuello en forma de almohada. Agarré su polla con delicadeza, la toqué con la yema de mis dedos y luego pasé una de mis uñas largas por sus huevos. Mi tío se encogió, aquello pareció gustarle. Su enorme verga ya tenía un considerable tamaño, pero seguía creciendo, seguía endureciendose cada vez más con mis caricias lentas, con mis juegos de manos. Finalmente cuando vi que ya estaba grande del todo, la agarré con mi mano, joder podía hacerlo con las dos a la vez y aún me quedaba el capullo hinchado para mi boca si queria. Empecé a moverla suavemente, la crema solar hizo su trabajo para facilitar mi entrega. Poco a poco fui aumentando el ritmo, miraba a mi tío de vez en cuando, ...