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Adiós a mi inocencia (Tercera parte)
Fecha: 20/05/2023, Categorías: Gays Autor: claudiasiempre, Fuente: CuentoRelatos
... placer los calzones amarillos esta tarde en el dormitorio. Pero, mi intuición no fue suficiente. Debía comprobarlo como siempre con la práctica. Claudio, tomó mi mano y la acarició apoyándola sobre su muslo derecho. Pasaron varios minutos más y el nerviosismo comenzó a multiplicarse. Ya me había servido la cerveza, y cada uno en sus lugares acomodamos nuestros cuerpos. ¡La orgía debía comenzar!... Claudio, se levantó de su silla y se dirigió directamente al televisor y lo apagó. Se dio media vuelta y recomendó no hacer mucho escándalo... Todos al mismo tiempo comenzaron a desnudarse, mientras como pegado al sofá, lleno de espanto, no podía moverme. Me tomaron de ambas manos, empujaron hacia adelante y quedé de pie. Dos, uno a cada lado, comenzaron a desabrochar los botones de mi camisa y la sacaron. Enseguida, empezaron a retirar mis pantalones dejándome en calzones... Se dibujaron sonrisas y apetito en sus caras. El hombre de piel negra se acercó, y puso su boca en uno de mis pezones, lo hizo con delicadeza, mientras con los dedos de su otra mano, jugó con el otro pezón dando algunos apretones. Repetidos gemidos de placer escapan al aire y algunas contorsiones de mi cuerpo. Me tuvo así algunos instantes, para demostrar su experiencia en el oficio. De pronto, escuché algunos reclamos: ¡Hay que socializar! ¡Ya pues, hermanito! Mientras, me acomodaba de rodillas sobre el sofá riéndose ruidosamente, yo jadeaba con mis pezones hinchados. Cuando estaba listo para ser ...
... abordado, de rodilla con las piernas abiertas y apoyado con mis brazos en el respaldo, el hombre de piel clara, de pie detrás de mi trasero me dio varias nalgadas algo fuertes con sus manos callosas, chillé... ayudando a relajarme. Volvió a golpear mi trasero, y puso su sexo en el lugar perfecto, y dio un primer empujón... con fuerza. Aullé con espanto. Claudio, me tenía tomado del pelo al otro lado del sofá, en el respaldo, y aprovechándose de mis aullidos intermitentes, me encajó en la boca su maravilloso sexo, con la doble intención de darme lo que ya había sido mío y ayudar en parte, atrapar mis lamentos. Estaba siendo investido por ambos lados sin piedad. El placer y los lamentos, formaban un conjunto caótico. Entre gemidos y aullidos, vi que el hombre de piel negra se paseaba esperando su momento. Entre sus piernas, le colgaba un sexo muy largo y grueso que chocaba en sus muslos oscuros al caminar ansioso. Lo que me esperaba con ese animal, iba hacer el martirio... más sorprendente. Me tuvieron dando duro largos minutos. Por fin, Claudio se derramó en mi boca. No pude evitar tragarlo todo. Después se retiró cansado y satisfecho, pero el otro continuó un poco más, agarrado de mis caderas para no parar el ritmo ni la intensidad. Jadeaba sobre mi espalda como un demente. Pronto, también soltó chorros de líquido caliente dentro del cuerpo. Lubricando con sus jugos. Me volvió a golpear las nalgas diciendo afirmativamente, ¡muy delicioso! Me quedé estático. Sin aliento. ...