1. Vacaciones espirituales.


    Fecha: 24/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Había estado planificando hasta el más mínimo detalle las vacaciones de este año 2019. No había dejado nada al azar. En abril se empezó a torcer todo y a finales de junio, lo deseche todo, se me habían quitado las ganas de vacaciones. Profesionalmente era imposible que me fuera mejor. La otra cara de la moneda es que anímica y personalmente me iba todo como un inmensa mierda.
    
    Mi brazo derecho Mabí me insistía en que tenía que coger unos días de relax, que necesitaba despejarme y desde que dije que no me iba de vacaciones, todos los días me decía ya fuera verbalmente o por escrito, VACACIONES ESPIRITUALES. Se ponía pesadísima. Hasta su mujer se lo decía. Así era ella.
    
    Un día haciendo mis ejercicios en el gimnasio, los tuve que dejar a medias porque tenía como un tirón en un hombro. No quise forzar y decidí irme a correr. Ya empezaba a atardecer y el sol no pegaba muy fuerte (esto era la primera semana de julio) me puse mis auriculares y a correr.
    
    No sé el tiempo que llevaba corriendo, me dio un “chungo” un dolor en el pecho que no era normal para mí, sudor frio. Pare, me senté en un banco y parecía que se me iba, pero nada de eso. Al final acudí a la residencia y después de un sinfín de pruebas, me dijeron que era estrés.
    
    Con la misma regrese a mi casa. No sé lo que me pusieron, pero ni cine, me quede dormido como un bebe. Hasta me levante tarde. En el despacho le daba vueltas a lo sucedido y al final me empecé a programar deprisa y corriendo unas vacaciones. Como ...
    ... decía Mabí unas espirituales.
    
    Ni idea de cómo me vino querer alquilar una caravana, para engancharla a mi piolín e irme por el norte de España. Me meto en internet y no veía nada que me convenciera. Al final recurro a un amigo de Madrid que tiene un concesionario de coches, para que me diga ya que se mueve en ese mundillo, como hacer o a donde acudir.
    
    Hablo con él y quedo en ir ese sábado a comer a Madrid. A la comida aparece con su cuñado, que llevacon él un concesionario de caravanas, para venta, alquiler y estacionamiento. Veo que como me descuide me venden una y no quiero. Después de comer nos vamos a verlas. Todas la nuevas muy bonitas, insisto en que no quiero comprar, que lo que quiero es alquilar. Miramos las de alquiler y la verdad, no había color entre las caravanas y las autocaravanas.
    
    Mientras me enseñaban de todo, que tenían mucho que enseñar, pensé que me daba igual iba a ir solo. Mejor una autocaravana. Las que tenían libres eran a partir de cinco plazas. Entre los cuñados me animaron por unas autocaravanas integrales que eran nuevas, me enseñaron una que solo tenía 185 km, de enseñarla.
    
    Tenía todavía todos los plásticos del interior. La veía muy grande para mí solo, era de siete u ocho plazas, según se distribuyese. Al final me hicieron conducirla y estaba muy bien para conducir. Durante el trayecto que hicimos me decían que me lo dejarían en precio de amigo (que luego hay que ver que entienden por precio y por amigo) y me llamo mucho la atención, ...
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