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Vacaciones espirituales.
Fecha: 24/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... bicicleta decía que iba a ver si se alquilaban. Le ofrecí la que me sobraba y a la mañana siguiente se vino conmigo. La vuelta fue terrorífica, porque decía que sus piernas no le daban para más, con ánimo logramos llegar. Durante la ruta que hicimos no paro de hablar, principalmente de sus suegros, que por lo que me dijo le cargaban un poco. Los primeros cuatro días hacia mi vida normal, coincidiendo con ellos casi siempre al atardecer. Porque Manolo no volvió a acompañarme. Lo que si veía por la mañanas cuando me levantaba y sin que ella se percatase, a Rosario haciendo ejercicios, el tipo de ejercicio que hacía eran para endurecer el culo y mantener el pecho. Era una “maquina” haciéndolos y cuando encendía la luz, ella acababa y se metía en su caravana, al salir no estaba. Tuve una caída tonta por culpa de la lluvia, no fue nada importante, un pequeño raspón y decidí estar dos o tres días de descanso, para no forzar y ver cómo me recuperaba. Me iba a la playa cuando Manolo me pidió que me esperara que ellos iban también, que así tendría con quien hablar. Manolo era un hombre con buena conversación y todos los días llegando la noche y durante una parte de la noche nos sentábamos a hablar, se podía hablar de todo con él. Íbamos El, su mujer y el hijo, cuando me doy cuenta de que están esperando el resto de la familia, pensé que menudo coñazo. Llegamos al sitio que quisieron y cuando vi a Rosario en bikini, disimule lo que pude y me fui a dar un baño. Detrás vinieron ...
... Manolo y el hijo, que el hijo me llamaba sin parar, era muy gracioso. En el agua gracias a él se me olvido todo y se me fueron los malos pensamientos. El bikini de Rosario no sé si era dos tallas más pequeño o que era así. Fuera del color que fuera hubiera llamado la atención, pero es que encima era de color pistacho fluorescente, que se le metía entre sus nalgas como si fuera un tanga y la parte de arriba sujetaba el pecho pareciendo imposible que lo consiguiera. Las hermanas iban más discretas. Algo me dijo Manolo sobre su mujer y el bikini, no le entendí bien y como estaba jugando con el niño, ignore lo que me decía. La mañana estuvo entre baños y charlas, evitando mirar a Rosario, hable más con sus hermanas, que estaban también muy bien, pero a mucha distancia de su hermana. Al terminar el baño, en vez de ducharme en la ducha de la autocaravana, me iba a las duchas del camping. La familia hacia lo mismo. La diferencia ese día por lo visto, es que las hermanas se metieron en las de mujeres y el niño que iba siempre con ellas, quiso venirse con nosotros, se agarró a uno de mis dedos y no me soltaba. En las duchas él se me quedo mirando una vez que nos desnudamos, no lo hizo fijamente, pero uno se da cuenta de cuando se fijan más de la cuenta, aunque sea en segundos. Una vez nos quedamos en las duchas solos, me pregunto cómo no dándole importancia… “¿A que le queda bien el bikini a Rosario?” y me hice el sorprendió por lo que el añadió… “Es que a mis suegros no ...