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El viejo conserje (Capítulo IV)
Fecha: 26/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... era un asunto rápido, mi madre me atrapó cuando me estaba acomodando la lencería. - Lamento que hayamos sido imprudentes, pero Mariana, ese no es el comportamiento de una dama de sociedad. Incluso tu esposo se nota más contenido que tú. - Los besos entre las parejas recién casadas son muy normales. - Bien lo dices, “besos” y lo que haces con tu marido incluso antes de que los declararan marido y mujer, no se le puede llamar de esa manera. Casi parece que quieres arrancarle la lengua y lo peor es que lo pones en una situación vergonzosa porque a los hombres sí se les nota cuando están excitados. El pobre estaba tan incómodo cuando te metiste al baño que se tuvo que cubrir con las manos y corrió a esconderse al sanitario de varones. - Yo… - estaba molesta por la acusación de mi madre, pero jamás quise hacerle pasar un mal momento a Filomeno – tengo que ir con mi esposo. Ella quiso seguir hablando, sin embargo yo no deseaba escucharla y menos después de lo que dijo. Apurada abrí la puerta y me encontré con mi padre de pie frente al baño de hombres. - ¿Podrías llevarte a mi madre a otro lado?... nosotros tardaremos en regresar a la fiesta, pero si están desesperados por escapar, entonces hablamos en quince días. - No tengo prisa, aunque tu madre puede que sí. - Yo tampoco tengo prisa… te esperaré en la mesa – mi madre se fue y mi padre se apresuró a alcanzarla. Una vez que los dos se fueron entré al baño y cerré la puerta con seguro. Filomeno no estaba ...
... a la vista y eso me hizo sonreír porque en verdad era un hombre precavido. - Amor, ¿estás aquí? – pregunté en voz alta. - Estoy en el último sanitario. Caminé hacia allá mirando atentamente los demás sanitarios para asegurarme de que no hubiese nadie escondido. El sonido del clic me indicó que podía pasar. Empujé un poco la puerta y lo encontré con sus pantalones abajo y sus manos agarraban su muy gordísimo pene. - ¡Qué exquisito luce mi esposo! – Saboree la imagen porno que me estaba regalando – con gusto me comería toda tu esencia, pero estoy algo llena y aún falta el pastel, así que – levanté mi vestido y bajé mis bragas. Luego le di la espalda y me incliné hasta que mis glúteos quedaron a escasos centímetros de su miembro – ven, amor. Te doy completo acceso a mi cuerpo. - Pero – suspiró – Dios, Mariana. Sé que necesito desahogarme, pero en el estado en el que me encuentro, dudo que pueda controlarme y no quiero lastimarte. Sabes que necesito penetrarte despacio y en este momento me siento como un animal en celo y mi razón se pierde cuando se trata de poseerte. - Mírame bien – le dije y me incliné más para que pudiera verme mejor - ¿no ves lo húmeda que estoy?... Filomeno, tenemos dos semanas sin hacer el amor y hoy toda esa frustración se desbordó haciéndome mojar con tan sólo un beso. Aún faltan horas para que la fiesta termine y no creo poder mantener el río que mi vagina produce cada que me tocas o me besas. Haznos un favor a los dos y tómame para que ...