1. El viejo conserje (Capítulo IV)


    Fecha: 26/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos

    ... de placer y es que Filomeno introdujo su pene de nuevo en mi vagina y con dos estocadas su semen caliente y abundante llenó mi interior. Él también había estado conteniendo por dos semanas ese líquido preciado y por eso duró bastante en sacar todo lo acumulado. Para cuando recobramos algo de calma, nos encontramos con un desastre.
    
    Nuestras piernas estaban demasiado mojadas y entre las mías además resbalaba algo de semen y este fue a parar a mis tacones. Mis bragas no se salvaron y los pantalones de Filomeno tenían rastros de semen y mis fluidos – sus zapatos también tenían gotas de flujo y semen.
    
    - ¡Wow! – dije yendo por una toalla – hemos dejado el baño terriblemente sucio… bueno, no sucio, pero sí muy mojado.
    
    Me arrodillé frente a Filomeno y con suavidad me puse a secar sus piernas.
    
    - ¡No, amor! – quiso quitarme la toalla – deja que yo me encargue de limpiarme. Tú no eres mi esclava.
    
    - No soy tu esclava, pero sí soy tu esposa y es mi gusto y mi deber atenderte – dije y luego tomé su pene en mis manos, pero en lugar de usar la toalla para limpiarlo, usé mi boca – esto también lo había extrañado.
    
    Hice una mamada relámpago y aunque ya había eyaculado grandes cantidades de semen, recibí en mi boca otra dosis de igual magnitud. Después de eso limpié sus zapatos y sus pantalones. Para nuestra fortuna logré quitar todas las manchas, aunque lo mojado tardaría un poco más en secarse. Filomeno no quiso quedarse atrás y me ayudó a limpiar mis piernas porque por mi ...
    ... vientre no podía agacharme muy bien. Cuando estuvimos lo más presentable posible, salimos del baño. Por fortuna no había nadie alrededor y eso nos permitió llegar a la mesa sin contratiempos.
    
    El resto de la fiesta fue de lo más divertida. Orlando y el señor Luis trajeron el precioso pastel de cinco pisos y como la tradición lo marca, Filomeno y yo hicimos el primer corte. Ambos estábamos sonrientes y en un descuido de parte de mi esposo, logré embarrar merengue en su nariz. Filomeno se río como un niño y yo me lancé a besarlo y luego limpié mi desorden con la lengua. Para este momento Filomeno dejó de pensar en que era inapropiado que demostráramos nuestro amor frente a la gente y me permitió darle besos apasionados y tocamientos indecentes cada que se me antojaba. Bailamos muchas canciones, pero luego de unas horas mis pies empezaron a molestarme y tuve que ir a sentarme no sin antes dejar a mi esposo en brazos de la resbalosa de Juliana que no perdió la oportunidad de robarme a mi marido en cuanto nos vio dirigirnos a la mesa. Filomeno sonreía por algo que ella le dijo y por instinto me levanté dispuesta a terminar con lo que sea que esté pasando entre ellos.
    
    - Nunca creí que en verdad estuvieras enamorada de ese anciano, pero acabas de demostrarme que estaba equivocada.
    
    La voz de mi madre me regresó a mis cabales y aunque todavía deseaba ir a jalonear a esa tipa, me obligué a sentarme de nuevo.
    
    - No sé de qué diablos hablas – escupí conteniendo mi enojo.
    
    - Hoy ...
«12...789...13»