-
Una juventud madura (Parte IX)
Fecha: 27/05/2023, Categorías: Gays Autor: jtvalverde, Fuente: CuentoRelatos
... Entonces mi culo ya estaba al aire y a su merced para lo que quisiese hacer. Empezó por retirar el pantalón y empezar a chupar el jockstraps y la punta de mi pene que asomaba por encima de la goma erecto y caliente. Me gustaba tanto que de vez en cuando se me escapaba un gemido grave. Continuó bajando hasta el culo, me levantó más las piernas dejando mi ojete apuntando al techo y metió la boca entera. Lamía cada recoveco lubricándolo y degustándolo como un pastel, hasta cogió el bote de la miel y echó justo encima del ano para endulzarlo más para él. Estaba como una moto. Me estaba metiendo la lengua hasta lugares donde nunca había llegado nadie. Pedro paró su conquista anal para acercarse a la nevera. De ella sacó una zanahoria grande y gorda y entonces entendí lo que se avecinaba. Empezó metiéndome un dedo lubricado con un mejunje; no sé muy bien qué utilizó, pero sirvió muy bien. Su dedo corazón se deslizó implacable hasta lo máximo que pudo haciéndome sentir un leve dolor. Hacía semanas que nadie me había metido nada y eso mi culo lo notó nada más empezar. Lo movía dentro y fuera sacándolo de vez en cuando. Después continuó con el pulgar y seguidamente con dos dedos (el índice y corazón). Notaba como poco a poco se iba dilatando mi ano pasando de notar algún que otro pinchazo a placer. -Croquetita ¿te gusta la zanahoria? Dicen que es muy buena para la vista.- Dijo Pedro con una voz juguetona y sensual. -Tú ya sabes que sí.- Le dije sonriendo y ...
... gimiendo aun con sus dedos dentro. -Pues derechita al ojete.- Contestó sacando los dedos y metiéndola entera de golpe. La estuvo metiendo y sacando un buen tiempo hasta que mi ano no imponía resistencia. La movía en círculos haciendo que la punta de la zanahoria golpease mi próstata produciéndome tal placer que los gemidos salían por sí solos. Fue entonces cuando Pedro se desnudó entero y me quitó a mí el jockstraps continuando su jueguecito con la zanahoria. Pensaba que iba a retirarla para poder meter su enorme y rico pene, pero no hizo eso. Metió la zanahoria entera hasta que desapareció en mi ano. La seguía teniendo dentro pero ya no se movía. Fue después de eso cuando Pedro me hizo bajar de la encimera, ponerme a cuatro patas en el suelo y metió su pene erecto desplazando la zanahoria mucho más al fondo. Me salió un grito fuerte y sufrido. El pene de Pedro era más grueso que la zanahoria, lo que hizo que al metérmela experimentase un dolor intenso y desgarrador al notar la zanahoria casi en los pulmones y mi ano abriéndose más. Pedro pegaba andanadas duras haciéndome gritar de dolor y obligándome a ponerle mis manos de tope para que no lo metiese tanto. Sentía la zanahoria vagando por mis intestinos; y así se mantuvo unos minutos hasta que Pedro se decidió a sacar su pene. La zanahoria salió de mi culo como si nada se interpusiese con ella, de hecho sentí un “clonc” al caer de mi ano. No la sentí saliendo, sólo la oí. -Croquetita, tendrías que ver tu culito. ...