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Después de una cena medieval
Fecha: 28/05/2023, Categorías: Infidelidad Autor: AMANECER, Fuente: CuentoRelatos
... chupámela, sí". Y ella me decía: "Ah, ¡qué buena verga tienes! Su olor y su sabor son únicos. Déjame que te la chupe hasta que esté bien tiesa". Mientas más me la mamaba ella se transformaba y yo aprendía a disfrutarla. "¿Papi, te gusta cómo te la mamo?", Ah me encantas: ¡Qué tiene tu verga que me encanta!", Así me decía y yo le respondí: "siéntela, disfrútala, es para ti." Y ella me dijo: "es lo que quiero sentir, pero dentro". La jalé hacia mi, la llevé a la cama y ella puso una pierna sobre mi pecho. La penetré de un golpe hasta que vi su mirada congelada, incapaz de creer hasta dónde había llegado. Mientras más me excitaba, más me obligaba a entender por qué razón estaba conmigo dándome las nalgas. Pero lo supe de inmediato: buscaba lo que no tenía. Y yo debía complacerla a toda costa. Ella no decía nada. Sus ojos claros se habían fijado en los míos mientras la penetraba una y mil veces. Su vagina chorreaba y me mojaba hasta las bolas. Decía: "Si, sí, así", "ah, cariño dámela toda". La temperatura fue subiendo. La monté sobre mí y ella movía esas nalgas tan ricas: "agárramelas, son para ti". Era una experta moviendo el culo y yo la sentía cada vez más fuerte y rápido. Ella comenzó a venirse. No lo creía, pero se vino. La tomé de la espalda y la abracé mientras ella me miraba sin dar crédito. Así fue donde pude sentirla mía. Ella quiso entregarse a mi y yo quería tenerla a ella. Así que siguió moviéndose mientras chorreaba "Ah, si si asiii. Cariño, métemela, ...
... toda, quiero sentirte maass. Síii hazme tuya!! Ah, cómo te mueves!!!" Le di la vuelta, la puse en 4 y al ver el gran culo que se cargaba decidí cogérmela. "Siiii ahhhggg siiii cógeme... cógeme duro... Papi, no te detengas. Dame tu verga, papiii”. Yo bombeaba detrás de ella. Sonaba el agua de su panocha con mi verga. Ahhh movía el culo de tal manera que era cuestión de tiempo para que me viniera. "¿Así te gusta? ¿Querías sentirme más? Aquí está mi verga. Siéntela, siéntela..." Ella jalaba las sábanas agarraba las almohadas y gritaba, reía, lloraba. Las mordía. Sus manos estaban prendidas del colchón sujetando mis embestidas. Pero no dejaba de mover el culo. Y eso me traía loco. Ella sintió mi verga acrecentarse: "ah, siii se pone dura, firme. Es la más dura que me he comido. Ah, que rica verga tienes, Papi... nunca me habían cogido así de… rico… siii dámela toda. Quiero que sea mía. Es miaaa". Le abrí las nalgas. Quería metérsela con más fuerza y profundidad. Y ese culo estaba exquisito. Era el de una perra en celo que quería ser montada. Se la metí duro, duro, varias veces. "Ah, que rica estás. Si, siénteme como tú hombre, satisfáceme. Mueve esas nalgas". A cada embestida venia un jadeo, un gemido un chorro de fluidos que corrían desde nuestros sexos hasta las piernas. Sentía una fiebre por ella. Deseaba penetrarla cada vez más. A cada embestida el deseo era mayor. Ella lo sentía. Me gritaba: "Ahh Siii síi hazme tuya, hazme tu hembra, móntame!!!". Yo ...