1. El secreto de tía Laura (Capítulo 2)


    Fecha: 10/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... hamburguesa con papas fritas—. Vivís como una reina —comenté después.
    
    — Bueno, gracias —dijo ella sonriendo tímidamente, quizás porque se dio cuenta de que puse mucho énfasis en la palabra reina.
    
    — Y cómo van tus cosas —dijo, para romper el hielo.
    
    — Digamos que bien, aunque no sé cuánto tiempo papá y mamá van a soportar que esté en casa sin trabajar ni estudiar.
    
    — Y a vos ¿Qué te gustaría hacer? —preguntó ella.
    
    — Por el momento nada —respondí. Laura rio, como si hubiese contado un excelente chiste. Cuando lo hizo, en sus mejillas se hicieron dos pocitos, que me parecieron muy tiernos—. Seguramente vas a encontrar pronto algo que te guste, sino, hacé alguna carrera corta, para contentar a tus viejos.
    
    — Buena idea —dije. Me gustaba su actitud compinche.
    
    — Y novia, me imagino que tenés —dijo ella.
    
    Traté de dilucidar si la voz que estaba escuchando desde que llegué era la misma que la de Jade, quien me había explicado que cobraba trescientos dólares por el servicio completo: masajes, caricias, sexo oral sin globitos, sexo anal, en resumen, podía disponer de ella durante una hora por ese precio. Era demasiado loco pensar que aquella chica que intentaba congraciarse conmigo fuera también la puta que se expresaba sin tapujos sobre sus servicios.
    
    — Ay qué lindo, te pusiste colorado —dijo Laura.
    
    Me di cuenta de que tenía razón. Mi cara ardía, pero no por la pregunta que me acababa de hacer, sino por no poder dejar de pensar en ella de manera ...
    ... lujuriosa.
    
    — No pasa nada —dije con una sonrisa estúpida—. Y no, no tengo novia ¿Y vos?
    
    — No, tampoco tengo novia —dijo, imitando la seriedad con la que yo acababa de hablar. Ambos nos reímos de su chiste—. Y novio tampoco —dijo después.
    
    — Qué raro —dejé caer yo, esperando que Laura haga la obvia pregunta ¿Por qué raro? Y así poder decirle algún piropo. Pero la tía no era ninguna tonta.
    
    — A veces es mejor estar sola —contestó, misteriosa.
    
    — ¿Te molesta que te haga una pregunta? Esta casa ¿cómo la conseguiste?
    
    — Bueno, ya lo preguntaste, así que no importa si me molesta o no —dijo ella, emulando un tono de reproche—. Gané la lotería hace un par de años —dijo, sin mirarme a los ojos—. Pero no preguntes cuánto gané por favor.
    
    — No, está bien, pero qué suerte que siendo tan joven ya tengas todo esto.
    
    — Soy una chica con suerte… al menos en lo económico —dijo Laura, con un puchero.
    
    — ¿En el amor no pasa lo mismo? Me resulta difícil creerlo.
    
    De repente, tía Laura se cruzó de brazos, cubriendo sus pechos. Parecía incómoda. Me di cuenta de que mientras le hacía la última pregunta, no pude evitar posar la mirada en sus tetas, que, con el ceñido suéter que llevaba, parecían querer explotar. Llené el vaso con gaseosa, y dejé de mirarla por un rato, fingiendo que no había pasado nada. Por suerte, pareció recomponerse enseguida. Había actos que, en los hombres, eran casi un reflejo. Ella debería entenderlo.
    
    — En el amor no me va tan bien como aparentemente creés —dijo ...
«1...345...»