1. El secreto de tía Laura (Capítulo 2)


    Fecha: 10/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... tímido —dije después, agachando la cabeza.
    
    — Era una broma, Sonso —de repente sentí su mano en mi cara. Empezó a acariciarme con ternura—. Me encanta cuando te ponés colorado. ¿Estás contento de tener una nueva tía?
    
    — Obvio ¿A quién no le iba a gustar tener una tía con una casa como esta?
    
    — ¡Sos un maldito! —dijo ella, riendo a carcajadas.
    
    — Claro que estoy contento de conocerte —dije yo.
    
    — Yo también. ¿Querés meterte a la pileta? —preguntó, para mi grata sorpresa—. Veo que no podés sacar la vista del agua.
    
    — Me descubriste —reconocí yo.
    
    — Te voy a buscar una maya, ya vengo.
    
    Había llegado el momento de la verdad. No tenía idea de qué iba a hacer si confirmaba que Lura era Jade. Pero preferí no pensar en eso, porque cada vez que lo hacía, me imaginaba forzándola a que pague mi silencio con sexo, y la verdad que me daba un poco de pena, porque parecía muy buena mina. ¡Pero la carne es débil!
    
    — No preguntes de quién era —me dijo Laura, entregándome la maya—. Te podés cambiar en el baño del living. Yo ya vengo.
    
    Me fui a cambiar, y después volví a la pileta. Laura llegó al rato, con un bikini azul. Se había atado el pelo. Su cuerpo bronceado era una escultura bajo el sol de febrero. Me costó mucho no recorrer su cuerpo de punta a punta con la mirada. En pocas circunstancias podría verla así, con tan poca ropa, era lo más parecido a verla desnuda, así que tenía que comportarme para que la cosa se repitiera. A pesar de que disimulé todo lo que pude, no ...
    ... pude esquivar esas tetas, que parecían prisioneras debajo del biquini. Tampoco pude evitar mirar el sensual movimiento de sus caderas, y sus piernas musculosas avanzando hacia mí. Su silueta sinuosa se recortó mágicamente cuando el sol me dio en los ojos y ella se convirtió en una voluptuosa sombra.
    
    — ¿Qué estás esperando? —dijo, pasando a mi lado —dale ¡Vamos!
    
    Cuando me dejó atrás, vi el tatuaje. Eran dos líneas en letra cursiva, igual que el de Jade. Pero no pude leerlo, porque empezó a correr, para llegar a la pileta.
    
    Fui con ella. Me tiré dando un saltito, cosa que hizo que le salpicara agua a la cara. Ella me devolvió la gentileza, salpicándome, pero se me metió en el ojo un poco de agua con cloro.
    
    — Ay, perdoname —dijo Laura. Se me acercó y me acarició debajo del ojo—. Soy una bruta.
    
    — No fue nada —dije.
    
    Ella seguía cerca de mí. Sus piernas tocaron las mías.
    
    — Hacés mucho ejercicio —dije, sintiendo la dureza de sus gambas.
    
    — Sí, me encanta.
    
    — Y te da resultado. No hay muchas mujeres como vos.
    
    Laura me agradeció. Se dio la vuelta y se zambulló. Yo la imité. Cuando llegó a la otra punta, me acerqué a ella de tal manera, que por un instante pude apoyarme en sus nalgas.
    
    Disfrutamos del agua un buen rato, hablando poco, haciendo chistes tontos. En un momento se escuchó el sonido de un teléfono.
    
    — Ay, tengo que atender —dijo tía Laura.
    
    Fue hasta el extremo en donde estaba la pequeña escalera, y subió. Yo me acerqué a ella. La bikini se ...
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