1. Viuda se folla al ahijado junto a un amigo


    Fecha: 13/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Era un día soleado del mes de agosto. No se veía una nube en el cielo, lo que se veían eran cuervos volando y graznando, un par de halcones en las alturas y la estela blanca que había dejado a su paso un avión a reacción. Elvira estaba en el monte junto a su ahijado Nino y su nieto Pedro, un crío de tres años. Habían hecho un columpio poniendo una cuerda entre dos eucaliptos. Nino empujaban al crío que no paraba de reír mientras se balanceaba.
    
    Nino era un amigo mío, moreno, delgado y algo más bajo que yo y cómo yo se mataba a pajas.
    
    Elvira tenía cuarenta y pocos años, era alta cómo un ciprés, corpulenta, morena, de ojos negros y llevaba su cabello negro recogido en un moño y no era fea, pero tampoco era guapa. Iba siempre vestida con ropas negras que le llegaban a los pies y calzaba con zapatos o zapatillas negras.
    
    Pasé con mi burra de la mano por un camino que estaba a unos cinco metros del columpio y le pregunté a Nino.
    
    -¿Vienes a jugar a las cartas cuando termines ahí?
    
    No era la primera vez que venía a acompañarme mientras la burra apastaba, pero ese día parecía que no iba a ser posible. Elvira me respondió por él.
    
    -Hoy te tienes que apañar solo, Quique.
    
    Nino siguió mirando para su madrina y poniendo cara de pena. Elvira se ablandó, se puso en su sito, empujó el columpio y le dijo:
    
    -Vete ya, pero no vuelvas tarde a casa de tu madre.
    
    Una hora después estábamos Nino y yo boca arriba tumbados sobre la hierba con los pantalones bajados y las pollas ...
    ... en las manos haciendo una paja. Yo estaba imaginando que me follaba a Begoña, la hermana de Nino, una morenaza tres años mayor que yo y con unas tetazas y un culazo que más de una vez le había llenado de leche en mi pensamiento. Nino no sé lo que pensaba, ni lo que pensó cuando oímos a Elvira decir:
    
    -¡La madre que te parió!
    
    Nos había pillado con las manos en la masa. Nos incorporamos y tapamos las pollas con las manos. La burra comenzó a rebuznar moviendo los labios hacia los lados y enseñando la dentadura. La cabrona se estaba riendo de nosotros. Quedamos mudos. Elvira, que traía una cuerda y una hoz en la mano, me dijo:
    
    -¡Esas son las cosas que le enseñas a mi ahijado!
    
    Tenía cojones la cosa, Nino, que era un año mayor que yo, era un angelito y yo un pervertido. Al verla venir hacia mí quise salir por patas, pero no me dio tiempo ni a levantar los pantalones, echó al suelo la hoz y la cuerda y se abalanzó sobre mí, me cogió por la cintura, se sentó sobre la hierba, me puso en su regazo, sacó una zapatilla negra con piso de caucho del mismo color y me dio con rabia.
    
    Los zapatillazos me gustaron. Mi polla empalmada se frotó con una de sus piernas mientras me daba, ella lo notó y me dijo:
    
    -¡Serás cabrón!
    
    Seguí follándole la pierna después de darme. Sentí que me corría y se lo dije.
    
    -¡Hostias! Me voy a correr.
    
    Sabiendo que me iba a correr, si había de quitarme de sus rodillas, siguió calentándome el culo.
    
    Me corrí y le puse perdido el vestido negro. ...
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