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Viuda se folla al ahijado junto a un amigo
Fecha: 13/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... La leche traspasó el vestido. Al sentir la leche caliente en la pierna me dio un empujón, caí sobre la hierba y quedé con el culo hacia arriba. Miró para el vestido, vio la lechada y haciendo aspavientos con las manos, me dijo: -¡Hijo de un demonio! ¡¡Mira cómo me dejaste!! Nino, que se acaba de correr después de ver mi culo, que lo vi yo, vi cómo me miraba para el culo y cómo se pajeaba a toda hostia, le dijo a su madrina: -Tú te lo buscaste, Elvira. Elvira vio que de la polla de su ahijado caían unas gotitas de leche y se enfureció. -¡Tira para tu casa, tira para tu casa si no quieres que te mate! Nino se enfrentó a su madrina. -Prefiero quedarme. ¿Me vas a dar cómo le diste a él? -¡No me tires del genio, Saturnino! -Anda, dame, sabes que me gusta. Sus palabras me dejaron a cuadros. ¿El maricón no sería tal y se beneficiaría a su madrina? Tiré para delante a ver si por una casualidad mojaba el churro. -Cuando le cuente a la pandilla que me calentaste el culo con los pantalones bajados y que me corrí en tu vestido van a alucinar. Elvira se levantó y me encaró. -¡No te atreverás! Nino, que también seguía con los pantalones bajados y la polla tiesa, le dijo: -¡Oh sí que se va a atrever!, y si no por un casual no se atreve él se lo cuento yo. Elvira después de ver el cabrón que era su ahijado seguía volviendo por él. -¡Esto es lo que hacen las malas compañías! Nino ya vaciló a su madrina hablando conmigo. -Ya sabes, ...
... Quique, no debes andar conmigo. Elvira no me gustaba por lo alta que era, pero tenía boca. Le cogí una mano, se la llevé a mi polla y le dije: -Mi silencio tiene un precio. Me agarró los huevos y sin apretar, me miró a los ojos con cara de mala hostia y me preguntó: -¿Qué precio? Le respondió Nino: -Que se la mames. Yo estaba acojonado, con su mano derecha en mis huevos no era la cosa para menos. Le dije a mi amigo: -Calla, Nino, calla. Elvira me preguntó: -¿Es ese el precio de tu silencio? -¡Qué va!, yo, ya, si eso... Quitó la mano de los huevos, agarró la polla y me dijo: -Si eso, ¿qué? Se fue la gallina y volvió el gallo. -Que ya que la tienes en la mano, si quieres mamar... Me soltó la polla. -No voy a mamar nada, chantajistas, nadie os creerá, es más, acabaréis llevando una paliza por calumniarme Soy una viuda muy respetada, y lo sabéis. Le dije a mi amigo: -Tiene razón, Nino. -¿La creíste? Esta no dice nada por cuenta que le tiene. Elvira le dijo a su ahijado: -Calla de una puta vez, Saturnino, calla y dame tu pañuelo. Nino echó las manos a los bolsillos y no encontró el pañuelo. -Se me olvido cogerlo. Saqué mi pañuelo del bolsillo y se lo di. No lo cogió. Me dijo: -Tú me manchaste, tú me limpias. Me agaché y quise limpiar la lechada, pero lo que hice fue extenderla más. Me llegó un olor a coño, pero a coño, coño, o sea, a bacalao. Puse mi nariz sobre él y olí profundamente. Me cayó una hostia ...