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Una noche increíble
Fecha: 16/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
La noche estaba estrellada y la cabeza de Pedro ahumada, pues aunque no estaba borracho le llegaba bien. Al doblar una esquina se encontró cara a cara con una muchacha de tez blanca, alta y delgada que tenía más mierda encima que el palo de un gallinero. Tenía mierda en la cara, en el pelo y en su vestido largo de color marrón, vestido que por partes estaba negro. La muchacha le dijo: -Tú eres Pedro, ¿no? -Sí, mi nombre es Pedro -¡Qué casualidad! Ayúdame, primo. A ver, falta le hacía que le ayudase por la pinta que tenía, pero pedir ayuda a aquellas horas era un poco sospechoso y encima lo tomaba por un primo. A Pedro no le dio tiempo a decirle que se fuera a tomar viento, ya que a la muchacha se le acercó un hombre por la espalda, le echó la mano a un hombro y cuando la muchacha se dio la vuelta levantó la mano para cruzarle la cara. La hostia que le metió Pedro al tipo lo dejó dormido sobre la acera. La muchacha se puso aún más nerviosa de lo que ya la había puesto al ver el que ahora estaba inconsciente. -Después de esto cuando me encuentre me mata a golpes. Pedro mirando para el feo durmiente, le preguntó: -¿Quién es ese pavo? -Mi suegro, y es un hijo de puta. -Eso me pareció -¿Me puedes ayudar? No se podía negar. -Mi piso está a cien metros de aquí, ven que te doy algo para que puedas ir tirando, y si quieres te aseas un poco. -No me reconoces, ¿verdad? -¿Debía? -Soy tu prima Rita, la hija más joven de tu tía Ramona. -Te ...
... recuerdo muy niña. -Tenía siete años cuando me viste por última vez, fue en el día de tu boda. El hombre empezó a volver en sí cuando se iban. En el camino al piso la muchacha le dijo que escapara de la caravana donde vivía porque su suegro abusaba sexualmente de ella y encima con el beneplácito de su marido y de su suegra, que eran dos alcohólicos cómo su suegro. También le dijo que llevaba tres días escondida en un coche abandonado, tres días sin lavarse y sin comer. Por la roña que llevaba encima y por el tufo que despedía su cuerpo supo que no le mentía. Pedro en el piso tenía en el horno de la cocina medio pavo asado con patatas que le sobrara del mediodía. Le preguntó: -¿Quieres comer algo Rita? -Sí, lo que sea, y beber, tengo mucha sed. En la cocina puso el pavo con patatas a calentar, cogió una botella de agua mineral en la nevera y se la dio. Casi la manda de un viaje. Rita estaba seca. Pedro le preguntó: -¿Quieres darte un baño? Cómo buena gallega, le respondió con otra pregunta. -¿Quieres aprovecharte de mí, primo. -No soy de esos. Si decides ducharte puedes lavar la ropa en el baño que después la pongo en la secadora. -Quedaría desnuda. -No si te doy una de mis batas. -Vale, dámela. Fue a por la bata, se la dio y la muchacha se fue a duchar. Cuando la vio de nuevo en la cocina, limpia y con la bata puesta se dio cuenta de lo hermosa que era. Sus ojos eran negros y grandes, su cabello negro azabache y rizado, sus cejas las ...