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La noche lluviosa con la tía Gloria (Parte 2)
Fecha: 19/06/2023, Categorías: Incesto Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos
Así que decidí jugar su juego y utilizar su propio lenguaje. -Tía, yo la puedo montar si Ud. quiere. -Ja ja wao, salió el macho. ¿Me quieres montar?, bueno a ver, móntame para ver. Soy golosa y exigente. No dije más nada. Simplemente me desnudé a oscuras debajo de la sábana y coloqué bajo mi almohada el short que ella me había prestado. Después me quité la sábana a esperar su iniciativa. Ella hizo lo propio. Escuché el desliz de su tanga por sus piernas y se descubrió completamente. Estábamos desnudos por fin, pero en medio de la penumbra. Mi respiración se hizo pesada y emocionada. No sabía exactamente cómo proceder, pero no tuve necesidad de pensar en una iniciativa. Su mano ansiosa sin más preámbulos se extendió a tentar mi verga. -¡Ah, ya la tienes parada! La acomodó hasta comenzar una suave masturbación. -Hmm, ¡que palo te gastas! -Todo suyo, tía. -¿Todo, todito? -Si. Con todo y huevas. -Hmm, wao, macho. Para mi favor encendió la lamparita de noche de luz amarillosa. Eso no solamente me permitía mirar su desnudez que tanto morbo generaba, sino que además daba calidez al ambiente de aquel cuartito. Miró mi verga con morbo. Ella estaba aún medio tapada por sus sábanas, cubierta desde su abdomen hacía abajo y pude yo mirarles las tetas caídas. ¡Qué instante morboso! Su mano de deslizaba suavemente de arriba hacia abajo por mi pene con ganas. Detuvo su movimiento y me pidió que me pusiera de pie. Lo hice. Ella se sentó al borde de la ...
... cama con sus pies descalzos sobre un tapete y con su rostro sonriente me miró a los ojos. La engulló sin vacilar. La mamada fue lenta y estimulante. Yo acariciaba sus cabellos, sus hombros desnudos y atinaba a sobarle los pezones erectos. Me encantaba su carnosidad. Ella concentró sus ganas en mamarme la verga y mirarme de vez en cuando a mis ojos para asegurarse de que yo gozaba. Lamía mi glande con provocación sin parar de masturbarme. Luego descendió por el desfiladero de mi miembro hasta poner su lengua cálida y húmeda en mis testículos. La sensación fue mágica. Mientras su lengua se resbalaba hambrienta por mis huevos, su mano agitaba con soltura mi pene. Un cosquilleo agradable se apoderaba de mi cuerpo y me hacía emitir gemidos placenteros. Su chupada se sentía tan cálida, tan suave, tan húmeda. Se notaba su experiencia. Mujer en la cuarta década al fin y al cabo. -Hmm, eso cariño, disfruta, que rico te hace tu tía. Volvió a engullir la verga, pero esta vez con mucho más agilidad como queriéndome provocar el orgasmo. Sacudió su cabeza. Yo a ratos la ayudaba tomándola por sus cabellos engajados. Chupaba rico muy rico. Agotada, soltó mi pene, sonrió y con su respiración agitada se reclinó hacía atrás apoyando sus dos manos en el colchón. Respiró profundo. Exhaló. No le pedí permiso. Aproveche su pausa y me subí a la cama colocando mis rodillas a lado y lado de sus caderas. Mi verga mojada de su boca se estrelló con su mentón. Abrí un tanto mis piernas para bajar ...