1. La noche lluviosa con la tía Gloria (Parte 2)


    Fecha: 19/06/2023, Categorías: Incesto Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... más mi torso resbalando mi pene cuesta abajo. Lo posé justo entre sus dos senos.
    
    -Ah, ya sé lo que quieres. Hombres, hombres. Quieres que te haga una buena paja rusa.
    
    Lo hizo con naturalidad y morbo. Sonreía mientras sostenía cada teta grande con sus manos. Arropó de carnes mi sexo que se perdía entre sus ubres de manera armónica. La sensación física no era tan cálida, pero visualmente el morbo estaba a tope. Afuera la lluvia que se escuchaba en el tejado sumaba a la atmósfera cierto aire de complicidad. Gloria se divertía haciendo eso. Mi verga arrastrándose entre sus tetas una y otra vez le daba morbo y hacía gestos provocativos con su boca.
    
    -¿Te gusta, verdad?, morboso –me preguntaba mas a modo de azuzar excitación que por preguntar.
    
    Entonces agotada y sonriente como siempre, se dejó tumbar boca arriba en el colchón con sus piernas aun en el suelo y todavía mal cubierta por su sábana. Era una manera de decirme: soy toda tuya. No la decepcioné claro está. La despojé de la sábana para tenerla finalmente completamente desnuda. Ella se acomodó transversalmente en la cama con sus piernas recogidas y cerradas apoyadas ya en el colchón. Yo las abrí. Sus piernas eran carnosas y un olor intenso a sexo femenino, a vagina, a orín, a culo, todo revuelto, fascinantemente mezclado en mi nariz despertó todavía más mis ansias de sexo. Que peluda era esa vulva. Me resultó tremendamente erótica esa imagen densamente oscura.
    
    -Si hubiera sabido que iba a terminar culeando ...
    ... con un hombre, me hubiera afeitado.
    
    -Tía, tía, a mi me gusta así. Se ve rica con pelos.
    
    -Ah, menos mal.
    
    Me agaché en el suelo al borde de la cama.
    
    -¿Qué haces?
    
    -Quiero chuparla
    
    -¡Ay qué vergüenza!, está sucia. Desde la tarde que me fui a la fiesta, y con todo lo que bailé y sudé.
    
    Yo la halé por las piernas y entre refunfuños ella se acostó y apoyó cada pié en uno de mis hombros. El plato de almeja estaba servido. En el fondo estaba loca porque yo se la comiera. Acerqué mi nariz a su vulva peluda. Su abundancia me daba mucho morbo y el olor de su sexo se hacía más intenso. Le di unos tenues besitos iniciales para estudiar esa geografía. Después comencé de un solo tajo a dar lamidos intensos resbalando mi lengua como trapero sobre piso mojado una y otra vez. Parecía un chicho goloso comiendo una deliciosa paleta helada en el más caluroso día del año. Poco a poco fui adivinando donde y que tan intensamente lamer. El sabor salado de sus jugos comenzó a activarse en mis papilas gustativas y mi nariz estaba completamente embriagada de olor femenino. Olía a cuca, a cuca sucia, pero era el mejor olor del mundo.
    
    -Que rico me chupas la chucha, así, así sigue, no pares.
    
    Yo metía la lengua por todos lados, subía, bajaba, entraba en su raja mojada, lamía por fuera en sus labios mayores, después jugaba más adentro en sus cálidos repliegues de los labios menores hinchados de placer. Encontré su botón. El clítoris de mi tía era de esos medio escondidos, pero era ...
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