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La noche lluviosa con la tía Gloria (Parte 2)
Fecha: 19/06/2023, Categorías: Incesto Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos
... obscenidades. Eso la calentaba mucho. Éramos un par de morbosos haciendo crujir la cama al máximo, pero ella fue notando mi agotamiento. -Ven, acuéstate tú. Yo quiero arriba. Lo hice. Me acomodé boca arriba. ¡Uf, qué descanso! Ella completamente desnuda se subió con sigilo. Desde mi perspectiva se veía abundante, quizás más grande de lo que era en realidad. Su piel blanca sudada y carnosa le daba un aspecto tierno y salvaje a la vez. El calor de su vagina me quemó mi abdomen. Sentí su sobrepeso aplastarse deliciosamente en mi sexo. El calor de su cuca quemó mi falo que fue tragado por la vorágine de pelos negros tupidos. Mi tía comenzó un meneo sorprendentemente ágil, propio de una mujer acostumbrada a bailar y la fiesta. Culeaba con ganas. Me encantaba ver como sus tetas desparramadas se balanceaban groseramente y con libertad con cada meneo de sus caderas. Mi verga debía estar tocando zonas muy sensibles allá bien adentro de su sexo. Su temblor en el cuerpo era intenso y sus gemidos aumentaron de volumen, quizás audibles por cualquier persona que caminara por la calle y pasara no lejos de la ventana. Pero a esa hora y con lluvia, la privacidad en ese pueblo de quinta estaba garantizada. Por momentos ella se inclinaba y yo podía ahogarme comiendo sus tetas, saboreando el sudor de sus aureolas y jugueteando a mordisquear sus rosados pezones. Mi verga quemante estaba completamente tomada en su raja húmeda. Los sudores se intensificaban. Hacía calor en esa pieza ...
... pequeña a pesar de que afuera la lluvia refrescaba la madrugada. El olor a sexo, a sudor, a culo sucio, a cerveza había viciado el aire poco renovado. Su cuerpo se contrajo, su gemido subió de tonalidad. Yo no paraba de comerle las tetas y de sobar con mis manos su espalda y el culo grande. -Ay jueputa, rico, me vine, me vine, me vine uf, hm, rico papi. Yo casi al instante tampoco pude soportarlo más. Mis músculos se contrajeron al máximo y ni pregunté si estaba para ella llenarle su vagina de semen. No podía ser racional en esas circunstancias. El orgasmo era implacable e incontenible. Mis palpitaciones intensas crearon una corriente de goce que se paseaba por mi cuerpo. Mi leche inundaba a chorros hondo, bien hondo en su cuca mojada. Ella pudo darse cuenta. Todo era evidente, yo temblaba, ella al parecer sentía las contracciones de mi verga y el semen invasivo dentro de su cuerpo. Nos fuimos relajando poco a poco. Ella desnuda, sentada encima de mí con sus piernas gruesas explayadas a lado y lado de mis caderas en su cama crujiente por un suave meneo finalizador. Ella cantando, sonriendo, gimiendo y a la vez meneando sus caderas hacia delante y hacia atrás restregando mi pene vencido y sucio por fuera de su rajita caliente. Apenas si nos dio fuerza de ponernos la ropa. Yo volví a ponerme esa ridícula prenda femenina. Nos dimos un beso cual esposos acostumbrados. Pude cavilar por unos minutos aun sin digerir bien todo esto que me acaba de suceder con mi tía Gloria y ...