1. Desconocido


    Fecha: 24/06/2023, Categorías: Gays Autor: SugarCat, Fuente: CuentoRelatos

    ... sus palabras me calentaron de inmediato y en un abrir y cerrar de ojos lo examiné de pies a cabeza. Masculino, un poco ebrio, lo acabo de conocer en la calle y siento que me va a asaltar o golpear en cualquier momento. Toda una fantasía que hasta entonces no tenía y se me acababa de antojar.
    
    —¿Acá? —lo miré a los ojos y mordí el borde izquierdo de mi labio inferior.
    
    —Un poco más allá está oscuro —moviendo la cabeza para señalar el lugar.
    
    —Me da vergüenza, si alguien nos ve, además no te conozco —el morbo me subía, pero quería asegurarme que él igual quería y no era una excusa para golpearme— y tengo novio.
    
    —No hables de él, es un imbécil y tranquilo, no se verá nada.
    
    —Ya, vamos —Decidido, tomé la caja de vino y la vacié en mi boca.
    
    Llegamos a un espacio oscuro detrás de una casa, me puse en cuclillas y se desabrochó el cierre del pantalón, sacó su pene lacio junto con sus bolas y lo dejó frente a mi cara. Su pene lacio era de como de 14 centímetros, y unas bolas peludas que colgaban bastante. Tomé su pene con mi mano derecha la cual no alcanzó a cerrar por su grosor, sentí su piel suave y acerqué mi cara, olía a orina y sudor. «Todo un macho me salió el delincuente» pensé. Abrí mi boca y probé suavemente con mi lengua la punta de su pene.
    
    —Vamos, cómetelo todo.
    
    No me hice el rogar, comencé a pasar mi lengua por todo su glande saboreando un sabor amargo y salado, sentía su olor de sudor en mi nariz mientras lamía su glande y su pene comenzaba a ...
    ... crecer y endurecer.
    
    —Trágatelo.
    
    Posó sus manos sobre mi cabeza y comenzó a follarme la boca lentamente, su pene cada vez más grande llegaba más adentro y las lágrimas comenzaban a brotar por mis ojos con las suaves arcadas que me provocan sus embestidas.
    
    —¿Quieres que te lo meta?
    
    —¿Andas con condón? —sacando su pene de mi boca y mirándolo hacia arriba.
    
    —No, no tengo.
    
    —Entonces no, otro día podríamos juntarnos —con su glande afirmado en mis labios.
    
    —Chúpame las bolas.
    
    Tragué su pene una vez más y en seguida comencé a lamer sus bolas sudadas y mojadas con la saliva que caía de mi boca mientras lo masturbaba, escuchaba su respiración y acallados quejidos de hombre, lamía desde las bolas sin despegar mi lengua hasta llegar a su glande, tragaba todo su pene y volvía a repetir.
    
    —Lo chupas rico, maricón —suspirando.
    
    Eso me calentó aún más, quería comerle bien el pene, quería que siguiera quejándose.
    
    —Avísame cuando vayas a acabar —para que no eyaculara en mi boca.
    
    —Sí, sí, yo te aviso, sigue no más.
    
    Volvió a poner sus manos en mi cabeza y embestía contra mi boca todo su pene, llegaba al fondo de mi garganta y por alguna extraña razón no me causaba tantas arcadas, aunque sí me hacía lagrimear a montones. De pronto su pene comenzó a palpitar más y antes que pudiera retroceder mi boca se llenó de semen, intenté escupirlo pero con sus manos presionaba más mi cabeza contra su pene haciéndome tragar a la fuerza. El sabor era fuerte, amargo y muy ...