1. Comprando un coche


    Fecha: 26/06/2023, Categorías: Gays Autor: Elegos, Fuente: CuentoRelatos

    Mi primera vez con un tío no fue ni buscada ni planificada, pero ahí acabamos los dos.
    
    Después de muchos sustos mi antiguo coche decidió que había llegado su hora y se rompió definitivamente. Evidentemente, no escogió el mejor momento y no podía comprar otro. Así hice mis cuentas y me fui a un concesionario multimarca que estaba cerca de casa.
    
    Desde el principio le fui claro al vendedor, no tenía tiempo que perder y tampoco quería hacérselo perder a nadie. Le dije mi presupuesto y el estado de mi coche actual. No puso muy buena cara; pero se recompuso en seguida y se puso a pensar. De repente llamó a gripo pelado a un tal Oscar. Tuvo que hacerlo varias veces.
    
    De detrás del concesionario de la zona del taller salió un jovencito con cara de empanado. No parecía tener muchas luces. Era alto, casi tanto como yo, un metro ochenta. Tendría unos 20 años. Flaco, llevaba un mono con las mangas cortadas y la cremallera bajada hasta la mitad del pecho, no tenía mucho músculo, ni carne ni nada, se le marcaban los pequeños músculos porque no había dónde esconderlos. No tenía ni un pelo en todo el cuerpo, ni siquiera en las axilas… bueno, algunos había en el mentón de la barba, pero afeitado como estaba solo se le veían unos puntos negros. Era rubio pelo liso y peinado a un lado; aún tenía esa cara de niño de facciones suaves, nariz redonda, labios carnosos y mirada alegre.
    
    —Oscar, coño que está empanado! —dijo el dueño del concesionario mientras él se encogía de hombros y ...
    ... esbozaba media sonrisa, como el que no sabe muy bien que responder. —Es mi hijo, bueno hijastro de mi mujer, lo tengo aquí como favor a su madre, pero no sé, el zagal no tira. —sentenció dirigiéndose a mí mientras el tal Oscar seguía allí sin saber ni qué hacer ni dónde meterse.
    
    —Oscar, vete a ver si el Fiat está listo y si lo está lo sacas que hoy acompañas a tú al cliente. —Dicho esto y teniendo las instrucciones claras, Oscar salió corriendo y desapareció. —Mira! —dijo dirigiéndose a mí, el coche está bien, no tiene ni kilómetros ni daños, pero tiene más de diez años y me está costando venderlo. Tú lo pruebas y si te gusta hablamos del precio.
    
    —De hablamos nada, ya te he dicho lo que tengo y no hay más, el coche viejo me ha pillado con el paso cambiado y no tengo más. —Protesté viendo que el dueño intentaba meterme un choche más caro de lo que me podía permitir; pero él ya se alejaba camino de la zona de atrás y haciendo movimientos raros con la mano, como dándome a entender que no pasaba nada.
    
    Al poco rato, entró Oscar por la puerta de la calle, había sacado el coche por la puerta de taller y venía a buscarme. Tenía una mirada rara y estaba como nervioso. Me dejó conducir a mí y nos fuimos a probar el coche. La verdad es que funcionaba bien, era mucho más moderno que el mío y todo respondía rápido y sin lucecitas ni ruidos raros. Oscar no paraba de morderse las uñas. Lo cual me mosqueaba bastante, era como si el coche tuviera un gran fallo y él solo esperaba que no ...
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