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Me culeé a mi mejor amiga
Fecha: 03/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: HEDONISTA, Fuente: CuentoRelatos
Se puede tener sexo con tu mejor amigo(a) y seguir teniendo la misma amistad?… Si, si se puede si ambos están en sintonía y piensan de la misma forma. Esto me sucedió hace algunos años, en aquel tiempo tenía una buena amiga Adriana con la que compartíamos mucho tiempo. El mayor atractivo de mi mejor amiga eran sus enormes tetas, no exagero eran grandes, voluminosas y tan blancas como ella misma, con pezones rosados pequeños pero puntiagudos, que se marcaban en su camiseta atrayendo mis ojos y despertando mis más oscuros deseos por probarlos. Pero a pesar de que hablábamos de todo sin tapujos y hasta en doble sentido, Adriana siempre me repetía que yo para ella era -en sus palabras- asexual, pues me veía como su hermano, que me quería con ternura y no le despertaba el más mínimo deseo. Eso claro, llegaba a herir mi orgullo de hombre pues a todos nos gusta sentirnos deseados, admirados, aunque sepas que eso no pasará a mayores. Pues mis amigos, las afirmaciones de Adriana causaron que me obsesionara por hacerle comer sus palabras, aquello era una mezcla de mis deseos ocultos por su cuerpo y las ganas de verla tener un húmedo orgasmo provocado por mi, su «tierno hermano». Así inicié mi perverso plan… la haría desearme hasta que a gritos me pidiera que la penetrara. Pues bien, los dos nos utilizábamos comúnmente como acompañantes de rumba, así que en una de esas salidas decidí actuar. Eran las 2 am y ya de regreso ninguno de los dos teñía sueño, sugerí entonces ...
... «inocentemente» a Adriana que compráramos una botella de ron y nos la tomáramos en su casa. A ella le gustó la idea y paramos a comprarla. Esa noche mi mejor amiga llevaba puesta una camiseta de Mickey Mouse y les juro que las orejas del ratón parecían hechas en 3D, gracias a sus grandes y apetitosas tetas. Ya en la sala de su casa, los vasos de ron se desocupaban rápido mientras hablábamos, y yo le decía lo mucho que me gustaba como se le veía la camiseta. Adriana se reía socarronamente, pero le gustaba sentirse deseada por su mejor amigo, además sabía de sobra lo hipersexual que soy. Tal vez por los tragos o por el cansancio ella se acostó en el sofá y me pidió que le acercara el vaso, al acercárselo pasé rozando su teta derecha con el dorso de mi mano y no dijo nada, solo dejo salir sin intención un pequeño suspiro que la delató. La suerte estaba echada, nuestra conversación se fue al tema sexual y comencé a alabarle esas hermosas tetas. Ella me decía que se me notaba como quería comérmelas con los ojos y sin siquiera pensarlo le propuse que me dejara tocárselas sobre la camiseta. Sería el efecto de los tragos pero Adriana no dudo mucho antes de responderme que las acariciara suavemente. Al tacto me sorprendió como la calidez que desprendían sus tetas traspasaba la tela, por fin estaba sintiendo la redondez de sus senos, era todo un sueño hecho realidad. Mis manos viajaban deslizándose despacio sobre aquellas turgentes montañas que dibujaban una perfecta curva, ...