1. Me culeé a mi mejor amiga


    Fecha: 03/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: HEDONISTA, Fuente: CuentoRelatos

    ... apenas interrumpida por sus prominentes pezones que ya despiertos se alzaban tentadores, imponentes como deseando romper aquella tela.
    
    Los labios de Adriana se abrieron un poco y su respiración aumentó un poco, mis caricias causaban los efectos deseados en ella. Mi boca se acercó a la suya y sin arrebatos comencé a besarla lento, con sensualidad más que con pasión para no desentonar con mis caricias.
    
    Cada beso se hacía más algo que el anterior, nuestras lenguas se fundían en una sola boca de labios entrelazados. Mi mejor amiga besaba delicioso. Pero yo no perdía de vista mi objetivo, así que mientras disfrutaba de sus besos las yemas de mis dedos se apoderaron de sus pezones y haciendo círculos los pellizcaba suavemente, crecían entre mis dedos.
    
    De pronto, siento como la mano derecha de mi mejor amiga acaricia mi pierna casi sin quererlo, subiendo lento hacia el bulto que crecía bajo mi cremallera. No fue difícil para ella encontrarlo con sus ojos cerrados, pues bajo la tela de mi pantalón se marcaba el palpitante volumen de mi sexo, despierto ahora solo para ella.
    
    Las manos de Adriana liberaron con habilidad a mi pene de su prisión de tela. Su tacto era cálido y su mano abraza con descaro el tronco venoso y rosado de mi sexo, la humedad que fluía desde la punta roja de mi verga le mojaba los dedos y facilita el movimiento cadente de su caricia desde la base hasta la punta.
    
    Esta es la primera vez que pensé: «no que no te despertaba ningún deseo» y me sonreía al ...
    ... besarla. Decidí entonces subir su camiseta y acariciar sus tetas directamente, al descubrirlas tan suaves y cálidas no pude mas que seguir con mi boca lo que mis manos habían empezado, y pase a chupar sus pezones como el dulce mas esperado.
    
    Primero uno a la vez, luego los uní para meterlos al tiempo en mi boca. La punta de mi lengua acariciaba sus pezones, giraba dibujando su forma, sintiendo su textura rugosa, succionando hasta ponerlos rojos. Ahora, los ojos de Adriana permanecían cerrados y su boca abierta respirando jadeante sin parar de masturbarme.
    
    Yo seguía besando, lamiendo, chupando esas desbordantes tetas que tanto había deseado, era un niño en una dulcería, y tras no sé cuánto tiempo en esas mi mejor amiga musita las primeras palabras desde que habíamos empezado… «espera un momento».
    
    Quedé congelado, ella se levantó para subir al segundo piso dejándome en la sala con una tremenda erección que apuntaba al techo y la idea de que se había arrepentido de tener sexo con su mejor amigo. Pero no, ella se fue a cambiar y llego en un pantalón de sudadera y una camiseta suelta.
    
    Como me encontraba sentado en la mitad del sofá, al llegar no dudo en poner sus piernas una a cada lado y sentarse sobre mi. El sexo ardiendo de Adriana quedo sobre mi verga apenas separados por la tela de su pantalón, así que no demore en subir su camiseta y volver a sentir la piel blanca de sus tetas en mi rostro.
    
    Mientras ella subía y bajaba sintiendo la punta empujando la tela, que ...