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Autobiografía sexual (Parte 5): ¿Embarazada yo?
Fecha: 09/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos
... bien duro, papi! ¡Qué rico! El señor Romanin no se olvidó de darme nalgadas en el transcurso de la cogida y de vez en cuando, me tomaba del abdomen para enderezarme y besar mi boca repetidamente. Su hora de dormir, que era a la medianoche, ya había pasado por mucho, eran las dos de la madrugada. Yo ya estaba cansada luego de haber tenido por lo menos ocho orgasmos, pero el señor Romanin aún resistía. Nos revolcamos en la cama todo ese rato y quedé arriba de él, así que debía aprovechar para saltarle como en trampolín y provocar que se corriera para acabar. Lamentablemente, yo ya no tenía energía. Reposé mi cuerpo sobre el suyo y él no desaprovechó la oportunidad para besa una vez más mi boca. Eso sirvió como estímulo para que su pene se moviera por sí solo y que, en esa posición, me penetrara rápida y vigorosamente. —¡Mmmmm qué rico la mueves! —No puedo eyacular. ¿Ya te cansaste? —Para nada —contesté por compromiso—. ¿Quiere que se la mame para que se corra en mi boca? —No, linda —enunció y simultáneamente giró conmigo para tenerme debajo de él—. Me quiero venir dentro de tu vagina. Como un joven de veinte años, el señor Romanin persistió follándome, pero, sin duda, necesitaba más excitación para poder llegar a su orgasmo. —Dime cosas sucias, cariño. —¡Hazme tuya, papito! ¡Mmmmm me fascina tu verga gorda! ¡Me quieres reventar el coño, ¿verdad?! ¡No pares, no pares! ¡Ah! ¡Me voy a correr otra vez! ¡Uffff! ¡Te gusta que me corra en tu polla, ...
... ¿verdad, papi?! ¡¿Te gusta?! ¡Uh! ¡Tssss! ¡Sí, así! ¡Duro, duro, duro! ¡Ahhhh! ¡Me estoy mojando mucho, mi amor! ¡Ahhhh! ¡Ay, qué rico me coges, corazón! ¡Me tienes bien caliente, mi vida! —¡Ya me voy a venir, Patricia! «¡Ah! Su semen está bien calientito, me llenó todita la concha... Espera un segundo, ¿me dijo Patricia?» fue lo que pensé luego de que me depositara sus chamacos. —¿Quién es Patricia? —dije riéndome a carcajadas y llevando mis dedos a mi coño para tomar un poco de su leche y probarla en mi boca. —Mi esposa que en paz descanse —respondió mientras vestía su pijama. —¿Le recordé a su esposa? —No, lo hice intencionalmente. ¿Acaso crees que Gustavo dejará de ser puto de la noche a la mañana? Debía tener un plan B y le saqué partido a lo sumisa que eres para hacer que valiera la pena el 30% que te daré de mi heredad. Ojalá te salga machito. Su nombre será Bernardo Romanin... Padilla, ¿cierto? —Sí. —Ponle un segundo nombre si quieres. Y ¡ay de ti si tomas medidas para evitar tenerlo! Estaré al pendiente de tu embarazo. Ahora vete a tu cuarto y descansa. Tan pronto volví a mi cuarto, busqué entre mis pertenencias una pastilla de emergencia y por suerte, encontré un blíster con dos tabletas y me las tomé de inmediato. No sabía si había hecho bien, pero yo deseaba no estar embarazada. Por fortuna, a los pocos días presenté sangrado y me alivié de la preocupación, creía que se trataba de mi periodo menstrual adelantado. No obstante, sabía que el ...