-
Las manos de mi madre
Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: eskrytor, Fuente: CuentoRelatos
... que eso ayudó a intimarnos y hasta a conocernos un tanto más que antes. Durante la madrugada ocurrió un primer incidente realmente vergonzoso que marcaría un punto de inflexión en esta historia. Tuve muchas ganas de orinar como solía ser habitual de mi cuerpo, pero al tiempo tenía una tremenda erección de naturaleza fisiológica, de esas que se forman en la noche sin motivo erótico. Así que intenté ir sigilosamente al baño solito y hacer pipí. Salí de mi alcoba, recorrí el pasillo, pasé por la puerta abierta de la alcoba de mi madre contigua al baño que había decidido mantener abierta para atender mis urgencias. Empujé la puerta del baño que estaba medio abierta y con mi brazo pude encender la luz. Craso error. Mi madre de sueño ligero sintió no solo mis pasos, sino también la luz del baño que iluminó el pasillo y de paso un poco la oscuridad de su habitación. Su instinto protector la hizo saltar de su cama y rápidamente salió en su bata corta y su rostro fruncido por la luz molesta y me hizo un reclamo sin enfado del porqué no la había llamado para ayudarme. -¿Vas a hacer pis? Yo apenas asentí tímidamente. Ella se acercó sin vacilar y me deslizó mi calzoncillo hacia abajo sin poder aun estabilizar su mirada aturdida por la luz. Mi erección inevitable salió disparada al aire libre. Mi madre miró mi pene crecido por primera vez seguramente. No se lo esperaba y mi vergüenza subió colores a mi rostro. -Las ganas de orinar me lo pone duro en las noches. Ella, solo ...
... lo miró un segundo y sonrió un poco entre curiosidad, vergüenza y sorpresa. -Hombres, hombres, ay hombres. ¿Puedes mear así o mejor te sientas en la taza? Me senté en la taza a esperar a que la erección cediera, pero sabía que iba a tomar unos largos segundos. Cuando volví a mirar hacia arriba noté que mi madre me lo miraba con curiosidad. Pude detectarlo en sus ojos color café ahora dilatados. Notó que yo me daba cuenta que miraba mi sexo y percibí en ella un cierto atisbo de vergüenza. Se sintió pillada contemplando mi intimidad. -Bueno me avisas, para secarte y subir tu calzón. Salió del baño un poco y se puso de espaldas en el pasillo sin cerrar la puerta. Fue una rara sensación. De alguna manera convivían en mí, una incomodidad y vergüenza por la situación pero al tiempo un cierto placer de saber que a mi propia madre de alguna manera le había llamado la atención ver mi pene así, erecto. Intenté entonces concentrarme para que mi erección cediera. Poco a poco mi miembro fue ablandándose y un chorrito de orín fue saliendo cada vez con más fuerza. Ella escuchó mi orín caer en la taza. -Pudiste al fin. Ya se te puso chiquita je je. Bueno chiquita es un decir, porque aun dormida la tienes tremenda. En realidad no estaba aún tan chiquita, pero su comentario hizo que mi mirada se volcara hacía ella que aún seguía de pie y de espaldas en el pasillo. Fue entonces cuando noté que su bata vieja azulosa y corta era bastante transparente y se le dibujaban claramente ...