1. Las manos de mi madre


    Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: eskrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... sus nalgas abundantes y una tanga oscura de encajes en las costuras inferiores. Era extraño y poco menos que imposible quitar mi vista de su culo grande. Sentí vergüenza, cierta culpa y morbo. Si, morbo hacia el culo de mi madre. Fue la primera vez en mi vida que había tenido un mal pensamiento para con ella. Muchas veces mi madre la he visto así en bata en la cocina incluso en ropa interior, pero era la primera vez que la miraba con ojos de morbo. Hice un esfuerzo mayúsculo para sacudir todo eso en ese instante. Miré hacia otro lado y pude terminar de orinar. Mi pene por suerte estaba fláccido y ella acudió a ayudarme. Me secó el glande con papel de forma diligente y me subió mi calzoncillo siempre evitando al máximo mirarme. Pero esta vez fui yo quien aprovechó para mirarle. Al agacharse para subir mi calzón volqué mi mirada hacia su escote desnudo. No tenía sostenes y no solo le miré de reojo su busto medio desnudo sino que pude por un instante estudiar su pezón ovalado amplio y oscuro visible a través de la tela delgada de su bata.
    
    -Listo hijo, sigue durmiendo.
    
    Se empinó, me dio un beso en la mejilla, se giró y caminó hasta entrar a su alcoba. Miré otra vez su cuerpo curvo y llenito de señora cuarentona. Su prenda íntima de encajes se hizo más visible al caminar. Yo apagué la luz y volví a mi cama. Un silencio absoluto roto solamente por los perros o un auto lejano invadió mi espacio. La imagen de mi madre en bata, su mirada atenta curioseando en mi sexo, su cara ...
    ... bonita, su cuerpo gordito de curvas amplias, su culo grande y su tanga oscura de encajes me abrumaban. Esta vez la erección ya no era por causas fisiológicas. Morbo y culpa, culpa y morbo. La vida es compleja y muchas cosas no nos las podemos explicar. No supe en qué momento caí dormido nuevamente pensando en lo atractiva que es mi propia madre.
    
    Al día siguiente todo transcurrió con normalidad. Pero me sentía diferente. Algo ya no era como antes. Decidí salir por un momento al patio para asolearme un poco antes de almorzar. Sobre la alambrada estaban colgadas varias prendas de vestir de ella, de mi hermano y mías que ondeaban con el viento. Uno ve lo que quiere ver definitivamente. Nunca antes me había fijado en ello a pesar de las cientos de veces que he visto en las alambradas prendas íntimas de mi madre al sol. Pero esta vez era diferente. Mi cerebro las fijó de inmediato en mi pensamiento una vez estuvieron en mi distraído campo visual. Me acerqué y comencé a observar y curiosear con atención esos calzones femeninos. Había cuatro prendas en la alambrada ese día. Una panty negra de algodón sencilla sin nada especial, una tanga blanca de tirantas delgadas y encajes en la zona de la vulva que me resultó tremendamente sugestiva y la última, la que yo pude ver a través de su bata, tenía puesta la noche anterior sin duda alguna. Era una tanga de un uniforme azul turquesa como pude constatar. Tenía un elástico amplio y encajes en los bordes inferiores. Era la más nueva de todas ...
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