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Las manos de mi madre
Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: eskrytor, Fuente: CuentoRelatos
... me subió mis calzones. Se puso de pié. Me dio un beso en la frente y con su mano me acarició mi pene ya fláccido. Me pidió que saliera porque iba a tomar una ducha para lavarse bien. Salí extasiado. Mi cuerpo temblaba y un calor de goce me recorría. No podía creer que mi mamá me hubiera hecho una paja. La paja más deliciosa de toda mi existencia. Pero algo se había roto sin duda. Habíamos pasado un límite que no se debía cruzar. Mi madre pasó el resto del día en la cocina y haciendo algo de su trabajo en su alcoba bastante ocupada en el teléfono. Yo no paraba de pensar en lo sucedido. Cuando llegó la hora de la ducha era muy tarde y mi madre apenas si pudo ponerme el agua para que yo solito me mojara. Después me enjabonó y me enjuagó rápidamente con la puerta abierta porque mi hermano ya había llegado de la escuela. No hubo privacidad ni atmósfera erótica para que sucedieran más cosas ese día. Ella actuó con total normalidad como si nada hubiera pasado. Al día siguiente, viernes durante la mañana estuve dormido. Me sentí cansado de no haber podido conciliar el sueño en la madrugada. Creo que estuve muy estimulado por lo sucedido. Mi cabeza solo reproducía esa paja maravillosa y fantasías eróticas con mi mamá. Cuando desperté a orinar eran casi las nueve. La luz brillante estalló en mi cara. Lo hice sin la ayuda de mi mamá que ni supe dónde estaba. Luego me di cuenta que había salido tal vez al supermercado del barrio. Tenía hambre y debía esperarla para que me ...
... diera el desayuno. Al rato volvió. Tenía un vestido ajustado enterizo de color blanco y flores azules. No pude evitar recorrerla con la mirada y decirle lo bonita que se veía. Ella sonrió y se dispuso a darme el desayuno. No hablamos de lo sucedido. Su actitud, su comportamiento era totalmente natural. Yo hice un esfuerzo por entonar con eso. Intente ser natural, como antes, como si nada hubiera cambiado aunque en mi fuero interno sentía que no era así. Fuimos al baño y ella me cepillo los dientes. - Bueno, a la ducha. - ¿Ahora mamá? - Si hijo. Porque anoche casi que ni pudiste hacerlo bien, pero es más que todo porque esta tarde van a venir tu tío Antonio y tus primos a visitarte. Debo preparar comida y no podré ocuparme de tu ducha. Mejor ahora. Entré a la ducha y mi madre me desnudó completamente. Fue inevitable esta vez. Tuve una tremenda erección casi al instante. Ya en mi mente había una asociación erótica entre estar en el baño desnudo y la presencia de mi madre. A pesar de todo, yo no quería que eso no pasara. No quería que se ofendiera, pero no lo podía controlar. - Miguel, ¿otra vez? – expresó con sorpresa interrogándome con su mirada. - Mamá lo siento. Si quieres me ducho solo. No prestes atención a eso. Perdóname, pero no puedo evitarlo. Mamá perdóname. Mi rostro denotó una genuina vergüenza y desesperación por no estar en esa situación tan incómoda. Me sentí verdaderamente mal con ella. Pensé que se enfadaría. Bajé mi mirada e intente salir ...