1. Las manos de mi madre


    Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: eskrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... de la ducha para evitar la situación, pero ella me tomó de mi brazo.
    
    - Hijo, no pasa nada. Tranquilo. Tampoco es para tanto. No te pongas así como niño regañado. Lo siento. No quise incomodarte con ese comentario. Entiende también que para mí es imposible no reaccionar si te encuentro así con la pinga dura.
    
    - Mamá yo sé. Qué vergüenza contigo. No pude evitarlo. Lo siento. Yo no te quiero faltar el respeto mamá.
    
    - Lo sé Miguel. Dime una cosa con honestidad. ¿Se te puso así por mí?
    
    - Si, mamá. Por ti. Estas bonita y desde ayer no he podido dejar de pensar en lo que pasó. Lo disfruté y creo que eso hace que se me ponga así dura cuando entré al baño y te vi. Es como si mi cerebro pensara inconscientemente que otra vez va a pasar algo y eso pone así. Es involuntario mamá. Perdóname.
    
    Mi mamá miró mi pene duro. Mordisqueó sus labios. Se sentó en la taza otra.
    
    - Ven acá Miguel.
    
    Yo no dije nada. Solo obedecí intrigado preguntándome si acaso iba a hacerlo otra vez. Mi corazón latía fuerte. Estaba entre excitado, asustado y avergonzado. Mi erección había cedido un poco, pero aún mi pene tenía buen volumen y estaba levantado cuando salí de la ducha y me dispuse de pié frente a ella que apoyó sus dos manos en mis caderas sin dejar de contemplar mi sexo desnudo.
    
    - Hijo, no te sientas mal. A mí también me pasan cosas. No soy de hierro. Soy mujer de carne y hueso y además no tengo novio ni marido. También tengo mis necesidades igual que tú. Por eso te entiendo y por ...
    ... eso decidí ayudarte un poco. No me siento cómoda con esto. Se supone que son cosas que no pueden pasar entre una mamá y un hijo. Solo que esta circunstancia tan particular tuya de estar sin manos hace que como madre me sienta presta a ayudarte, a que no sufras esas ganas como yo a veces las sufro. La diferencia es que yo tengo manos y puedo tocarme, pero tú no puedes. Por eso te presto mis manos. Y para que no te sientas culpable, te confieso que a mí también me gustó mucho lo que pasó ayer. Mamá también siente morbo como cualquier persona. Mamá también le dan ganas de hacer cosas ahora mismo contigo. Además de ser mi hijo, eres un hombre atractivo, desnudo y erecto. Imagínate. Eso es tentador. Además las cosas prohibidas nos gustan. Los humanos somos así. Nos fascinamos a veces con cosas tabúes.
    
    Mientras decía eso, yo la escuchaba y me hacía sentir mejor, pero mi erección lejos de apagarse cobró vida.
    
    - Ay mamá, gracias por tus palabras.
    
    Sonrió y miró mi verga dura y palpitante.
    
    - Me la puedes hacer una última vez mamá. Te prometo que no te lo vuelvo a pedir.
    
    No me dijo nada. Solo miró mi rostro de tonto y sonrió nuevamente. Me agarró el pene y comenzó a acariciarlo despacio. Esta vez más entregada y relajada que el día anterior.
    
    - Hijo. Esto es un secreto grande entre tú y yo. No quiero que me veas como una mala madre perversa.
    
    - Mamá. No te veo así. Te quiero y te respeto mucho.
    
    - Te quiero hijo. Gracias por entenderme. Te voy a premiar.
    
    Soltó mi ...
«12...131415...»