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Las manos de mi madre
Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: eskrytor, Fuente: CuentoRelatos
... madre, de rostro bonito, de estatura chica, delgada y senos gordos. Era atractiva y también me despertó de pronto un mal pensamiento que antes nunca me había inspirado. Hasta imaginé por un instante que ella y mi madre estaban haciendo algo lésbico desnuditas en mi cama. Que pensamiento más caliente ese que tuve. Erección inevitable. Me fui a la alcoba de mi madre sin ninguna razón. Solo por moverme y me tumbé en su cama a imaginar y fantasear cosas sexuales. Miraba el cielo raso simplemente con ese deseo tan impío pero intensamente placentero. De repente y sin saber porqué, se me prendió el bombillo y me fui al cesto de la ropa sucia que está siempre en la alcoba de mi madre. Estaba a medio llenar y en la parte superior yacía la ropa de mi hermano y la mía. Pero había una diminuta prenda femenina que coronaba la pila de trapos. Era una tanga delgada de algodón gris con líneas rosadas delgadas. Era la que tenía puesta anoche seguramente. Me aseguré de que mi madre estaba bien distraída con su amiga y como pude la tomé con la punta de mis falanges. La zona interna donde se junta con la vulva estaba un tanto amarillosa y un pelillo se había pegado. Mi nariz se embriagó, debo admitirlo. El olor era más intenso y más vívido de lo que esperaba. Era como si estuviera oliendo directamente su sexo. Ese aroma penetrante a intimidad femenina me produjo una corriente en mi cuerpo muy placentera que avocaron unas urgidas ganas de masturbarme. Gocé oliendo esa prenda como si fuera un ...
... drogadicto perdido y sin remedios. Perdí incluso mi realidad y me olvidé del mundo. Tan solo porque Nohemí emitió una carcajada pude reponerme y salir de mi estado nirvánico. Dejé la alcoba sin levantar sospechas. Pero mi erección era definitiva. Así que me escondí en mi alcoba y respiré profundo para que se me pasara la alteración, pero el aroma vaginal materno impregnaba mi olfato. Todo olía a cuca de mamá. Me distraje después nuevamente en la tv hasta que Nohemí se marchó. Entonces tuve ganas de orinar. Mi madre al verme dirigir al baño, me persiguió para ayudarme. Otra vez, me bajó mis calzones y una gota espesa de líquido transparente cayó como hilo de miel. Mi madre solo sonrió un poco burlonamente. - Miguel. ¿En qué te la pasas pensando? - En nada mamá. Cerré mis ojos. Dejé que mi orín fluyera y ella me limpió. Había más líquido todavía saliendo. - Hijo, dime una cosa. Puedes ser sincero conmigo. ¿Tú te masturbabas a menudo antes de accidentarte? Digo, ¿Estabas acostumbrado a jalártela diariamente o algo así? Me puse rojo. Y solo sonreí avergonzado. Ella me acarició el cabello con ternura sin dejar de pasarme su mano con papel higiénico para secar mi glande que aun chorreaba un poco de líquido. - Anda, hijo, puedes decirlo. No tiene nada de malo eso. Quiero que te sientas cómodo con ese tema porque faltan semanas hasta que ya puedas ser autónomo con tus manos. - Ay mamá, a veces si lo hacía. Como todo chico de mi edad. Tú sabes. - Si, si, si ...