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Las manos de mi madre
Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: eskrytor, Fuente: CuentoRelatos
... así, porque yo te lo toqué? -No lo sé mamá. Creo que sí. Perdóname. No es voluntario. Perdóname mamá – fue lo único que me pudo salir de mi boca. Lo miró otra vez. Sonrió levemente. Después rio al tiempo que acariciaba mi rostro. Miraba otra vez mi pene duro y mojado. -Hijo, no pasa nada. Es normal. Creo que te hace falta una tocadita o como se dice comúnmente. Una buena paja. -Ay mamá para. Haces que me avergüence. Lo sé. Tal vez sea eso. -Está bien hijo. Es normal. Todo esto es natural. Pero perdona que me de gracia eso. Verte así. Nunca pensé que te vería desnudo y caliente. ¡Qué pinga que te gastas! Wuao y pensar que apenas ayer eras mi bebé. -Yo creo que la tengo normal. No exageres mamá. -Míratelo, es grueso. Se te ve interesante. Tremendo huevo que tienes. Al decirlo me guiñó el ojo y sonrió. Se inclinó, me dio un besito en la mejilla. Sus senos se aplastaron contra mi pecho y mi pene ya un tanto menos duro se estrelló más estrechamente contra la parte alta de la su zona púbica. Acercó su boca a mi oído y musitó – tranquilo hijo, no te sientas mal. Eres un hombre y como tal has de tener necesidades normales. El timbre sonó. Mi hermano menor había llegado de la escuela. Mi corazón palpitaba y una sensación extraña entre excitación, culpa, morbo, goce y vergüenza me invadieron mientras ella me secaba aceleradamente. Fue a abrirle a mi hermano quien de inmediato se sentó en la sala para mirar un capítulo de una serie de tv. Mi mamá volvió ...
... ingresó al baño con cierto actitud de complicidad. Su mirada ahora brillaba diferente. Me puso el calzoncillo con sigilo y acomodó mi pene que aún estaba un tanto grueso. - Que bulto tienes hijo – me dijo con voz pasita, casi secreteando. -Ay mamá para por favor. La tarde y noche transcurrieron dentro de la normalidad, pero mi cabeza solo pensaba y ansiaba situaciones como la que había sucedido en el baño con ella. Recreaba la sensación de sus manos tocando mi sexo. Quería que sucediera otra vez, aunque sabía que yo no me atrevería a tomar una iniciativa sexual para con ella. No creo que lo consintiera a pesar de su postura comprensiva con todo este tema. Carajo, se trata de mi propia madre. Esa noche a parte de ir a orinar antes de dormir, no hubo otra eventualidad. Dormí profundamente sin despertar hasta que la luz matutina invadió mi alcoba. Me desperté y oriné sin llamar a mi madre. Pude bajarme mi calzoncillo y sentarme en la taza como una dama. Para subirme mi ropa si tuve que pedirle el favor. Lo hizo algo apresurada para poder atender el desayuno puesto que mi hermano debía partir a la escuela. En esa mañana, la señora Nohemí, una vieja amiga de mi madre, fue a casa a visitarla aprovechando que mi madre andaba de libre laboralmente. Se sentaron bajo la sombra en el patio para chacharear y secretear temas de mujeres y yo quedé solo dentro de la casa mirando tv y matando el aburrimiento. Por un momento contemplé a Nohemí. Era una mujer casi de la edad de mi ...