1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 18)


    Fecha: 18/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... piel a piel que había sufrido, nueve con la de Julia, me estaba volviendo loco nuevamente. Hasta el olor a sangre me enfermaba.
    
    Pero bien sabía que debía seguir enfocado en el objetivo de desdramatizar el tema. Era sumamente importante que mi prima caiga presa de su morbo y en eso debía enfocarme. Sí o sí. Sin excusas.
    
    Pero ese gusto…
    
    Y esa sensación de haber enfiestado a mi prima.
    
    Y la de que no se podía ni parar de lo rota que le habíamos dejado la cola.
    
    Y la de que si salía de la habitación, se podría encontrar a un hombre que se la haya culeado. Y no saber cuál. Y por su cabeza, entonces, tendría la duda de que todos podrían haberla cogido. Desde ese momento su mente no podría mirar jamás a ningún hombre del barco sin pensar en que tal vez tuvo su pene en la boca. O en la concha. O en el culo recientemente desvirgado. En todos lados, en realidad.
    
    Pero, sobre todas las cosas, fue ese gusto a culo de puta lo que me pudo. Venció mis objetivos y me obligó, prácticamente, a hacerle la cola de nuevo.
    
    Subí a los besos por su cintura hasta que mi boca, esquivando su nuca y corriéndole el pelo, quedó en su oído. Ella permanecía con los codos sobre el colchón, mirando fijamente a su celular. Ahora veía cómo era penetrada por tres hombres encapuchados que gemían como si fuese una película porno barata. Y ella la protagonista, a la que ni le habían dado una línea para decir. La puta que sólo servía para hacer el papel de un par de agujeros. Si pensaba algo, o ...
    ... tenía una inteligencia prodigiosa, no importaba. Que ponga el culo y se deje de hinchar las pelotas, parecía decir el inter texto del video. Mientras ella estaba todavía incrédula. Teniendo que acercar la vista de vez en tanto para asegurarse que era ella. Todavía le costaba creer del todo que la putita del medio era ella. Pero era: la flaquita con tres pijas dentro del cuerpo, era ella. No cabía lugar a ni una duda más.
    
    -Ahí están tapados –le susurré– Pero no sabes la cara que tenían.
    
    Julia me contestó con un gesto. Como que me vaya, sacudiendo una mano. Luego llevó un dedo a sus labios, para que entienda que me calle la boca. Y que todavía estaba enojada.
    
    Yo en cambio la agarré de la cintura y la hice romper el silencio cuando apoyé con fuerza la cabeza de la pija en el culo, sin previo aviso.
    
    -¡Rodrigo! Ni se te ocurr… Ahhhh –dijo sabiendo que ya estaba siendo penetrada otra vez.– ¡No podes ser tan hijo de puta! –agregó cuando me dejé caer y mi verga llegó al fondo. Dándole otra vez patadas a mi espalda con sus talones.– Dejala adentro pero no me cojas, que me duele –negoció al final y siguió viendo el video.
    
    Ahora sentí claramente la diferencia entre un orto dormido y uno despierto. Aunque me quedaba quieto, recibía una especie de abrazo que apretaba el tronco de mi verga y de a ratos lo soltaba. El de la noche anterior parecía un juguete, este en cambio se contraía y se dilataba de una manera en donde no hacía falta ni que me mueva yo.
    
    Disfrutando de la ...
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