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Mi prima se viste de novia (Capítulo 18)
Fecha: 18/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... quietud de la nueva culeada, y para que la chota no me crezca de golpe y le haga doler, ni correr el riesgo que me exija que me salga, o que cierre esas puertas del paraíso que tenía entre las nalgas, volví a intentar a hacerla sonreír de nuevo. -A ver qué estás viendo. –susurré ahora con el pito adentro, volviendo a acomodar su cabello hacia el otro lado, para que no me tape la pantalla del celular que mi prima tenía en las manos.– Ah. Ya la vi esa. –dije al notar que Julia no tenía todavía intención de hablar. –La bella durmiente y los siete enanitos. Esta buena. Al final se la garchan. –tiré en joda. Y aunque el chiste había sido muy fácil, Julia sonrió. Lo hizo con la cara, pero gracias al movimiento vibratorio que recorrió por su espalda, lo sentí como si lo habría hecho con el culo. Era lo único que me faltaba, que mi prima se ría con el ojete. Pero aunque ese pensamiento me hizo sonreír a mí también, preferí no decir nada. Por las dudas. No hacía falta, la cosa de a poco ya estaba empezando a mejorar. -Al menos sabemos que no fue ninguno de esos dos –dijo al ratito, señalando a un viejo que se cambiaba el forro para dársela por la concha, y a al gordo que se preparaba para ponérsela en la boca.– Con esa pijita que tienen, seguro que no fueron ellos los que me rompieron el ojete. –y se rio por tercera vez, ahora de su propio chiste. Esta vez con más ganas. Y como yo también me reí, la pija entró y le salió varias veces, involuntariamente, del ano. Se quejó ...
... del dolor unos segundos después y empinó la cola pidiéndome que vuelva a dejársela quieta. Por favor, quieta. Que le dolía todo. Pero por favor, también que se la deje adentro. Al percibir que ya estaba aflojando, volví a hablarle al oído. -Deberías sentirte orgullosa. Ocho machos necesito el culito para domarlo del todo. –dije ahora.– Y vos presumías ya estar domadita. –agregué luego. Julia levantó aún más la colita, para poder llevar una mano a la concha. Cuando se la empezó a acariciar, me relajé del todo. Mi prima ya estaba nuevamente en modo puta. El modo que más me gustaba. Un segundo después ya se masturbaba completamente excitada y ella solita subía y bajaba la cola, despacio, para recibir la poronga en el orto. Sus dedos, en cambio entraban y salían rápidamente de su conchita que largaba flujos empapando el colchón. No habían sido mis palabras la fuente de su calentura, sino las que escuchaba de fondo en el video. Escuchar que se referían a ella como “mantequita”, “la piba con pinta de peterita”, “la nena culoroto de papa”, y hasta “empanadita calentita”, la volvía loca. Sin dudas, en su fantasía de ser cogida por un desconocido mientras dormía, no había siquiera imaginado lo que sería hacerlo con siete. Y viejos. Y verdes. Y sin su autorización absoluta. Ni que ofrezcan plata para romperle el culo. Ahora ni se gastaba en simular un enojo. El video lo miraba de reojo. Y con una mano masajeándose el clítoris y con la cola aguantando el dolor de la ...