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Viuda reciente, madre caliente (Parte 1)
Fecha: 19/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Azalais, Fuente: CuentoRelatos
... aprietas muy fuerte la polla... me corrooo ya... me corrooo ¡¡mamá!! —Sí tesoro... mamá se ha corrido sin parar... dame toda la leche... así, me corro contigo, llena mí coño de leche así... oh cuanta tienes. —Sí toma mí leche... oh me corrooo... Durante toda la semana siguiente, me sentí excitada y nerviosa, por cómo mí hijo había sabido follarme tan bien. Sabía que no estaba bien, acostarme con Mario, pero mi coño se mojaba nada más tener a mi hijo al lado. Igual que el sábado pasado visité la tumba de mí difunto esposo, le reproché me hubiera dejado sola y tan desconsolada, explicándole igual que hice la semana anterior, que nuestro hijo Mario me daba mucha fuerza y ánimos, además de dármelo todo... Nada más entrar en casa, llamé a Mario por la casa, recordándole tenía que ir a visitar a su difunto padre. Al igual que la semana pasada, lo encontré en el cuarto de baño. En esta ocasión, encontré la puerta ya abierta, cosa que me extrañó. Al mirar dentro vi a Mario, pajeándose de pie, cogido al lavabo, cómo si se follara al lavabo, frotando su enorme polla contra el canto pulido del lavabo. A cada instante aceleraba más sus caderas, viendo su polla muy gruesa, y con la cabeza muy hinchada y amoratada. Nada más verlo así, noté como se me humedecía el coño, mojando mis bragas. Metí mis dedos dentro de las bragas, notando como tenía de húmedo el coño, con los labios hinchados por el deseo y el morbo de espiar nuevamente a mí hijo. Me metí dos ...
... dedos, empapándolos de jugos en pocos segundos. Mario aceleró el movimiento de su culo, a la vez que le escuché decir: —Ooohhh... ooohhh... mamá... ¡¡qué buena estás!! Que ganas tengo de follarte y consolarte cómo tú necesitas... así toma mí polla mamá... ooohhh. Nada más oír a mi hijo llamarme así, me corrí del gusto, empapando mis dedos de jugos, además Mario miró para la puerta, estando segura que me vio como le estaba expiando. Rápidamente me fui a mí habitación, excitada por saber cómo mi hijo me deseaba, y nerviosa porque estaba segura, el golfo había dejado la puerta entornada sabiendo que yo le expiaría al volver del cementerio, como había hecho la semana pasada. Al entrar dejé la puerta entornada, y me puse a cuatro patas con la falda levantada hasta la cintura, con el coño y mi culo ofrecidos hacia la puerta. Avergonzada con las mejillas rojas hasta las orejas, y a la vez excitada de haberle visto de nuevo la polla a mi hijo, y que me hubiese visto tocarme mientras lo expiaba, me metí dos dedos hasta el fondo del coño, notando como soltaba jugos, como nunca lo había hecho antes. Así de excitada con mí coño todo a la vista, ofrecido hacia la puerta, vi en el espejo de mí cama, la sombra de mi hijo, expiándome igual que yo había hecho. Caliente por saber a Mario mirándome cómo me pajeaba, me corrí de gusto, metiéndome bien dentro los dedos, mientras gemía como una guarra, para que me oyera y así excitarlo más, igual que él había hecho antes ...