1. ¡Te voy a romper el culo, pecadora!


    Fecha: 22/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... sucia para encontrar sus bragas blancas con flores rojas, bragas con las que había limpiado su coño después de masturbarse y correrse. Al coger las bragas mojó la mano con la leche del cura que aún no secara del todo. Sonriendo respiró profundamente el olor a semen. Ya eran muchas las veces que encontrara las bragas manchadas de leche. Para Luisa era obvio que su hermano estaba mandándole un mensaje inconfundible: Quería follar con ella. Así que una tarde aprovechando que su madre iba al cine, al cruzarse con Leandro en la puerta de la cocina le echó la mano al paquete, le dio un pico y le dijo:
    
    -¿Lo hacemos?
    
    -¿Y si regresa mamá?
    
    -Sé de un sitio donde nadie nos va a molestar.
    
    El cura había visto desde una ventana entrar en un cobertizo que tenía en la parte trasera de su casa a Luisa y a Leandro cerrar la puerta detrás de ellos. Cómo tenía en el cobertizo un caballo y dos vacas fue a ver que hacían. Al abrir la puerta vio encima de la paja a Leandro y a su hermana. Leandro con los pantalones bajados le daba caña a su hermana, que se había subido la falda, bajado las bragas y puesto a cuatro patas. El cura caminando hacia ellos, juntó las manos, miró hacia arriba, y dijo:
    
    -¡Cómo consientes estas cosas, Señor!
    
    El susto que llevaron fue de los gordos. Leandro subió los pantalones. Luisa subió las bragas, bajó la falda, y le dijo:
    
    -No le diga nada a mi madre.
    
    El cura tenía en su rostro una seriedad que imponía.
    
    -Sois hermanos. ¡¿No os da ...
    ... vergüenza?!
    
    Leandro, que estaba cagado de miedo, le preguntó:
    
    -¿Se lo va a decir a mi madre?
    
    -Es mi obligación.
    
    Luisa vio que el cura tenía un bulto en el pantalón, se acercó a él, le echó la mano a la polla y notó que la tenía dura, la apretó, le dio un pico y lo tuteó.
    
    -Tú no le vas decir nada a nadie.
    
    El cura le dio un empujón, y le dijo:
    
    -¡Deja mi miembro en paz, pecadora!
    
    -Estás empalmado. Espera a que se lo diga a mamá.
    
    -¡¿Qué le vas a decir a tu madre?!
    
    -Que me quisiste violar.
    
    Se le puso cara de tonto al decir:
    
    -¡¿Qué?!
    
    Luisa le dijo a su hermano:
    
    -¿Verdad que me salvaste de sus garras, Leandro?
    
    -Claro que sí.
    
    El cura se acojonó.
    
    -Capaces os veo de calumniarme. ¿Cómo vamos a solucionar esto?
    
    -Interrumpiste algo. Enséñale a Leandro a hacer cosas.
    
    -¡No!
    
    -O eso o lo otro. ¿Qué dirá mi madre?
    
    -Eres una...
    
    Luisa se le adelantó.
    
    -Putita.
    
    El cura se sentó en la banqueta donde se sentaba para ordeñar a las vacas y le preguntó a Leandro:
    
    -¿Estás con ella en todo?
    
    -Tenemos que defendernos.
    
    El muy cínico volvió a mirar hacia arriba y dijo:
    
    -Perdóname Señor por lo que voy a hacer.
    
    Luisa le dijo:
    
    -No me cortes el rollo, tío.
    
    La miró con cara de Nerón.
    
    -¿Quieres jugar? ¡Vas a jugar!
    
    -Eso suena a amenaza.
    
    -Y lo es, lo es.
    
    Luisa se rio del cura.
    
    -¡Qué miedo!
    
    El cura habló con Leandro.
    
    -Cierra la puerta del cobertizo y después quítale la blusa a tu hermana.
    
    El muchacho cerró la puerta ...