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Mi madraza
Fecha: 27/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Geronimo68, Fuente: CuentoRelatos
Otra de aquella época entre mis dieciocho y veinte años. Mi abuela se fue de viaje y justo ese día me accidenté con una bicicleta, fracturándome el antebrazo derecho. Mi madre estaba ya de vuelta en casa y pudo auxiliarme. Terminé obviamente con el brazo enyesado o escayolado o como se diga. Ya en los días siguientes estuve solo en casa y me las debí ingeniar para comer y otras actividades. Mi madre regresaba de trabajar a la media tarde y en ocasiones la esperé para almorzar. Tres o cuatro días después me preguntó si me había podido duchar y le respondí que no. -Sí, supongo que se hará dificultoso, me dijo. -Es verdad… ni siquiera lo intenté… -Deberemos solucionarlo para que puedas higienizarte. Veremos la forma de no mojarte esa parte del brazo y seré yo quien te bañe. -Mamá. Es que… me avergonzaría… -Cómo? Oye: sé que ya no eres niño y físicamente te has desarrollado. Pero bueno, eres mi hijo y no ha de ser extraño volver a verte desnudo como cuando eras bebe… -Es que… -Ya. No seas tonto y preparemos la bendita ducha… que ya si no empezarás a oler mal… Ja! Preparó el baño, mi ropa y me llamó. -Si puedes ir quitándote ropa, hazlo… yo me pondré el traje de baño para no mojarme el vestido. Me fui desabrochando el pantalón y como pude lo bajé. El slip me lo dejé y me fui quitando la camisa. En tanto ella regresó. Acostumbrado a verla de vestido, en bikini se me antojó que tenía físicamente mucho. -No te quitas todo? -me preguntó. -Me dejo ...
... el calzón… -Ya, ya. Igualmente deberemos lavar todo, dijo mientras sonreía. Me puse bajo la ducha que estaba deliciosa. Mantuve el brazo levantado y lo sostuve en la mampara para evitar que se moje. Ella me fue enjabonando la espalda, el pecho, todo… -Ya niño… que te quito esto para poder higienizarte todo. Y sin esperar respuesta me bajó el slip hasta los tobillos. Me quedé mirando el techo y a la expectativa de lo que vendría. Sentí el contacto de su mano y el jabón. Dejando corre agua me lavó a conciencia, corriéndome el prepucio para higienizarme mejor. Entonces lo que más temía empezó a suceder. Tanto frotamiento jabonoso me produjo una erección incontrolable. -Epa, dijo… -Ya, madre… que me avergüenzas más! -Solo dije epa!… y no veo a santo de qué has de avergonzarte. Eres humano, eres joven y lo que te pasa es natural… Se fue demorando en el lavado y yo cada vez más empalmado… -Gero… mi niño, mi bebe… tienes una bella herramienta. Bien me lo dijo tu abuela… -Qué???!!! -Bueno, bueno… yo lo sé. No te apenes ni culpes a tu abuela. Si ella me lo hubiera ocultado sí que me habría ofendido…! Además me tranquilizó saber que lo hayas hecho con ella. Me dio más tranquilidad, más seguridad… -Yo no quería… no sé si quería… -Tonto… supongo lo habrás disfrutado… -Sí, claro… -Ah, por cierto… doña Martha y la profesora Rebeca también quedaron conformes… -Eso también sabes!? -Claro, hijito… qué pensabas. Me sentí como un tonto. Mientras ...