1. Mi madraza


    Fecha: 27/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Geronimo68, Fuente: CuentoRelatos

    ... cama.
    
    -Prefieres arrodillarte o pararte en el suelo?
    
    -Parado… le respondí.
    
    Entonces giró y sacó el culo hacia afuera de la cama. El lecho era alto y entonces su sexo me quedaba a la altura justa. Otra vez me la tuve que manejar con la zurda que justamente no era de lo más diestra. Ella se dio cuenta y trajo una mano hacia atrás. Tomó mi verga y la apuntó a su concha. Después empujó hacia atrás para penetrarse. Cuando la tuvo dentro, apoyó las dos manos en la cama para impulsarse en un vaivén erótico y profundo. A cada retroceso suyo respondía empujando en una penetración profunda y placentera. Desde arriba le podía ver el ano chiquito y cerrado. Dejé caer saliva y se lo mojé. Con un dedo se lo froté, empujando despacito hasta insinuar la penetración. Cuando mi dedo venció la resistencia, se lo alojé culo adentro y empecé a jugarle lentamente. Gustosa arrancó otro movimiento de caderas, mostrando aceptación.
    
    -Ya te transformas en vicioso por el culito? Ya me demostrarás si con tu abuela aprendiste bien la lección!
    
    -Quiero mostrártelo ahora…
    
    Más saliva y jugos de su concha vinieron a reforzar la lubricación. Le apoyé la pija justo a la entrada e intenté empujar.
    
    -Ya sé que no puedes aferrarme por las caderas… Solo sostenla firme y yo me encargo.
    
    Así lo hice. Ella se separó bien las nalgas con ambas manos para luego venir hacia mí. La cabeza de la verga abrió las carnes y le ...
    ... invadió el culo. Se detuvo.
    
    -Si alguna vez lo hice, ya no me acuerdo y me duele un poquito. Vamos despacio!
    
    Empujó otro poco hacia atrás y su ojete devoró varios centímetros más de poronga. Fue hacia adelante y regresó por más, hasta que se la tragó toda. Desde arriba yo no hacía más que deleitarme con lo que veía: su culito hermoso enfundando y desenfundando mi verga. Además, claro, del placer que me daba el ajustado roce de sus carnes. Tal faena me fue llevando al borde cada vez más próximo de la acabada.
    
    -Te daré mi leche en la cola, le dije…
    
    Ella se quedó un momento quieta y con toda la verga enterrada en el ojete. Después volvió a ir y venir cada vez más rápido. Hasta casi sacarla para volver a encularse a fondo. Todo hizo que no aguantara mucho más y le soltara el polvazo! Cuando me sintió eyacular se pegó a mí, buscando la más profunda penetración y moviendo sus caderas. Gimió entre suspiros al alcanzar un nuevo orgasmo sin tocarse y solo por la penetración anal.
    
    -Me has dado la enculada de mi vida, amor… La sentí como nunca!!!
    
    Durante los días que mi abuela estuvo ausente, casi diría que me mudé a la habitación de mamá. Que dicho sea, la compartían ellas. Llegaba mami del trabajo, almorzaba, se duchaba y nos brindábamos al sexo. Algunas noches nos quedábamos dormidos hasta la mañana siguiente.
    
    Cuando la abuela regresó, todo volvió a la rutina conocida…
    
    Gerónimo68 
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