1. Quiero que me hagas lo que le hiciste a mi madre, tío


    Fecha: 29/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Hugo era un cuarentón divorciado, pelirrojo, de estatura mediana que había ido a la casa rural de su hermana Chelo para aislarse y escribir una novela que debía entregar en su editorial antes de tres meses. Solo salía de su habitación para dar un paseo matinal y para desayunar, almorzar y cenar.
    
    En la casa rural vivía Chelo, su hermana gemela, una mujer pelirroja y voluptuosa y su sobrina Lucía, una joven alta, delgada, pelirroja, pecosa, con el cabello muy largo y rizado, muy guapa e inexperta en el terreno sexual.
    
    A la tercera noche de estar Hugo en la casa rural, una noche en que llovía a cántaros y en la que la tormenta hiciera que se fuera la luz, Lucía vio pasar una luz por el pasillo, se levantó de la cama, asomó la cabeza en la puerta y vio a su madre en camisón meterse en la habitación de su tío iluminada con una vela que llevaba en su mano derecha. Salió de la habitación en camisón y fue a poner la oreja en la puerta de la alcoba donde dormía su tío. Se preguntó a si misma:
    
    -¿Qué tramará mi madre a estas horas?
    
    Chelo apagó la vela, quitó el camisón, se metió en la cama de su hermano, y le dijo:
    
    -Sin ropa hace frío.
    
    -A mi me dejaste con frío hace muchos años.
    
    -Te habías casado, no iba a ser tu querida toda la vida.
    
    -Pues casarte con esa mierda que te dejó por otra más joven que tú no creo que fuera muy buena idea.
    
    -No hurgues más en la herida.
    
    Chelo metió la cabeza debajo de la colcha y de las sábanas y comenzó a hacerle una ...
    ... mamada a la flácida polla de su hermano que reaccionó poniéndose dura unos segundos después. Masturbándola sacó la cabeza de debajo de la ropa.
    
    -Ahí debajo se ahoga una.
    
    Hugo le dijo:
    
    -Sigues mamando de maravilla.
    
    Lucía con la oreja pegada a la puerta se empezó a poner cachonda, y más aún cuando su madre le dijo a su tío:
    
    -Tú también comías el coño de maravilla.
    
    -Tuve una buena maestra. ¿Quiere la maestra que se lo coma?
    
    -Ya estás tardando.
    
    A Lucía nunca le habían comido el coño y las palabras de su tío y de su madre hicieron que se mojara.
    
    Hugo se había metido debajo de la ropa y lamía de abajo a arriba el coño de su hermana. Chelo sabía el calor que había allí debajo, así que se quitó la ropa de encima para que siguiese con la faena. Hugo, le preguntó:
    
    -¿Quieres que siga hasta que te corras en mi boca?
    
    -Quiero.
    
    Hugo tenía las dos manos sobre las tetas de su hermana y se las magreaba mientras su lengua lamía desde el ojete al coño. Cada vez que su lengua estaba abajo, Chelo levantaba el culo para que su hermano pudiese lamer y follar su ojete, luego le ponía la vagina a tiro para que le hiciese lo mismo y movía el culo alrededor al estar la lengua sobre el glande del clítoris erecto y fuera del capuchón.
    
    Lucía, que dormía sin bragas, sintiendo los gemidos de su madre echó una mano al coño y apretó las piernas. No sabía masturbarse, que si supiera se hacía una paja cómo un mundo.
    
    Un rosario de gemidos más tarde, le preguntó Chelo a ...
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