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Mamá-da
Fecha: 30/07/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... saliva caliente que no pude meter dentro de mi boca. Puso un dedo flexionado en mi barbilla y me levantó aún más el rostro, quería que la mirase a sus preciosos ojos verdes. Ella se agachó ligeramente, quedando su boca muy cerca de mi oreja. Notaba su aliento caliente, ese que varias veces me golpeaba en mi rostro mientras lo hacíamos de manera salvaje. Escuché como se humedecía los labios para decir algo, sentí como su lengua salía y entraba de nuevo en su boca, soñaba con aquel músculo húmedo en otra parte de mi cuerpo desde hacía mucho tiempo. Mantenía mis ojos quietos con la vista al frente, al tiempo que notaba como aspiraba aire para hablar. Veía colgar de su cuello la fina cadena de plata que coronaba una pequeña cruz hecha del mismo material. Se movía tambaleante en su sedosa piel, pero más atrás, algo que me gustaba más se encontraba. Su mano derecha trataba de tapar lo que tanto me gustaba, sin embargo tampoco le ponía mucho empeño. Aunque tuviera unidos ambos lados de la tela de la bata, sus pechos juntos, grandes y esponjosos podían verse dentro de la tela rosa de la cual sentí rabia por su existencia. Noté el aire salir de su boca, iba a soltarlo ¿Qué querría? —Tranquilo. Su voz melosa me embargo. Rozó con sus labios la piel de mi oído y toda la parte derecha de mi cuerpo sintió un corto circuito. Era la voz más sexy, más erótica que había escuchado y todo en boca de la mujer perfecta. Dio dos pasos hacia la cama, se agachó y cogió un cojín ...
... que estaba junto al cabecero. Me miró dedicándome una sonrisa de lo más normal, sin embargo el fuego de sus ojos hacia que la expresión de su rostro cambiase por completo. Lo arrojó entre mis piernas al mismo tiempo que se colocaba delante de mí, una diosa ante un pobre infiel que iba a comenzar a creer en las deidades. Sus manos recorrieron lentas la tela de la bata, llegando al pequeño nudo que estaba a medio deshacer. Cumplió mis deseos quitándolo del todo, aunque lanzándome una sonrisa maliciosa me hizo esperar unos segundos para ver su espléndido cuerpo. Al final separó la ropa y delante de mis ojos vi de nuevo mi más oculto deseo, el cuerpo de mamá. Era como ver la luz en un día oscuro, como un fuego en la fría noche, aquellas curvas estaban hechas para descarrilar y yo estaba dispuesto a ello. La bata rosa que usaba siempre se deslizó por sus finos brazos cayendo hasta el suelo, donde formó un semicírculo en sus pies. La miré de arriba abajo mientras colocaba sus brazos en la cintura esperando a que analizase cada centímetro de su piel. La única tela que recubría algo de su cuerpo era un fino tanga de color amarillo. Color bastante cantoso para mi gusto, pero ¿de qué me podía quejar? De nada. Las manos las tenía posadas en una cadera que se habían ensanchado un poco debido al embarazo. Con una ligereza apabullante estas comenzaron a subir, haciendo que mis ojos no pudieran dejar de mirarlas. Las uñas negras contrastaban en su piel del color de la luna, ...