-
El calor de Agosto
Fecha: 04/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... playa", me dijo, como vomitando de su boca las mismas palabras que pasaban por mi mente en aquel momento. -"Ya ves, me vine un rato para despejarme, antes de continuar", le contesté. -"Oye, si quieres súbete un rato a mi toalla y charlamos". Accedí, aunque para mi disgusto lo primero que hizo fue ponerse el top. -"De verdad que por mi no te lo pongas, no quiero cortarte el rollo...", me atreví a decirle.Tenía que intentarlo. -"Tranquilo. Mejor así ", respondió lacónicamente con una media sonrisa. Estuvimos charlando durante casi toda la mañana y, entre temas varios, fue ahí donde acordamos que ella sería mi profesora particular durante lo que faltaba de Agosto, hasta que hiciese los exámenes. -"Este mes tengo horario de mañana, de verdad que no me importa", concluyó. Pasaron los días y mi relación con Angie se fue estrechando. No conseguí nunca admirar la belleza del expresionismo ni descifrar la sensación de angustia de Munch en "El grito". No conseguí, tampoco, contagiarme de su emoción al describir el Portico de la Gloria ni pude ver en "La libertad guiando al pueblo" nada más allá que una señora con una teta al aire rodeada de hombres, definición que a Angie le resultaba especialmente graciosa, quizás por la lógica asociación de ideas que podía resultar de la mente de un adolescente pajillero, que había visto todo el porno disponible para aquellos tiempos. Pero si aprendí pequeños trucos para describir la técnica y poder presentarme al examen con ...
... una base más que digna. Pasamos juntos tardes enteras, y entre lección y lección tuvimos tiempo de tomar el sol en su jardín, bebernos unas cuantas cervezas calientes, intercambiarnos tabaco y compartir algún porro, además de unas cuantas confesiones que estrecharon nuestras almas cada vez más. Debo reconocer que, pese a que su cuerpo me seguía excitando, me sentía con total libertad frente a ella, en absoluta confianza. No sabría cómo calificarlo, pero me gustaba cada día más esas sensaciones. Una tarde de calor en la que habíamos avanzado bastante, me propuso hacer una pausa y salir al jardín a tomar un rato el sol. Me desprendía de la camiseta quedándome con el bañador que llevaba, mientras ella fue a cambiarse y apareció con un bikini morado muy escueto, que jamás le había visto. Nos recostamos en las tumbonas quedándonos en el más absoluto de los silencios, hasta el punto de que la creía dormida un rato después. Sin embargo, se incorporó sorpresivamente, se echó las manos a la espalda y se desabrochó el sostén, que dejó caer elegantemente sobre la hierba, haciendo aparecer sus dos hermosisimas tetas, que mostraba ante mí por primera vez, sin pudor y sin ningún trozo de tela que las ocultase. Sin decir nada se recostó nuevamente, regresando al silencio durante unos cuantos minutos más, hasta que lo rompió con una pregunta. -"No me digas que nunca has visto unas tetas", soltó, mientras permanecía con los ojos cerrados. -"Eh?", pregunté torpemente. -"Que no ...