1. El calor de Agosto


    Fecha: 04/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... antes.
    
    -"¿El qué?¿entrar sin llamar?", pregunté haciéndome el despistado.
    
    Mi hermana sonrió de manera tímida, extrañamente avergonzada, y prosiguió.
    
    -"Fue a la ducha justo antes de marcharse, y de vuelta a la habitación nos entró el calentón otra vez y... se nos olvidó cerrar la puerta. Yo creo que no debería...".
    
    -"Lo que no está bien es que salgas todas las noches -le interrumpí, cambiando el tono-. Y no sé si es conveniente que cada noche aparezcas con un tipo distinto, que ya todo el mundo conoce nuestra casa. Eso es lo que no está bien. Aquí -proseguí- nunca se han cerrado las puertas para nada, me da lo mismo haber presenciado como te taladran, como ahora, o haber visto a Tom pasearse por la casa con el pollón balanceándose, pero..."
    
    -"Se llamaba Sam", interrumpió serenamente, mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.
    
    -"O Sam, que más da. Lo importante es saber si te merece la pena todo lo que haces", concluí.
    
    -"Si, la merece. Y no te metas en mi vida. No necesito discursos moralistas a estas alturas", me contestó mi hermana con los ojos inyectados en sangre, quizás desconcertada por mi súbita vehemencia. "¿Estás celoso?. Porque cuando las locuras las hago contigo parecen no importarte tanto", sentenció, refiriéndose por primera vez a aquella paja furtiva y rompiendo con ello nuestro pacto tácito, al tiempo que cerraba la conversación con un nuevo portazo, justo antes de desaparecer de mi vista unos cuantos días más.
    
    No puedo negar que me ...
    ... estaba afectando la ajetreada vida de mi hermana. Y eso, en una familia como la nuestra, donde jamás nos hemos censurado ni juzgado unos a otros, era algo que no me cuadraba. En realidad siempre me había parecido bien, e incluso me resultaba divertida, la manera libre y desprejuiciada con la que mi hermana se tomaba la vida. No acertaba a comprender porqué estaba reaccionando así y porqué todo aquello me estaba condicionando. Pero era tarde para pedirle disculpas, por lo que seguimos ignorándonos mutuamente, pese a convivir en la misma casa, durante unos días más.
    
    Lo cierto es que tenía más razones por la que estar preocupado, mediado ya aquel mes de Agosto. Me había quedado para Septiembre Historia del Arte, y debería estar preparando también la selectividad que, en caso de aprobar la recuperación, me esperaba inmediatamente después. Me aferraba a los libros sin demasiada convicción, e intercalaba sesiones de estudio con muy contadas salidas nocturnas y con algún paseo esporádico la playa. Allí me encontré, otra vez, a Angie.
    
    Caminaba yo por la playa hasta que la vi salir del agua, como si se tratase de una Ursula Andress latina y sin sostén. Dude, durante una milésima de segundo si finalmente me atrevería a decirle algo, pero mis dudas se disiparon en cuanto su mirada se cruzó con la mía. Sonrió, y fue ella misma la que acudió a mi encuentro. Eso si, tapándose el pecho con un brazo mientras las gotas de agua salada descendían por su cuerpo.
    
    -"Por fin te encuentro en la ...
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