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El calor de Agosto
Fecha: 04/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Aquel verano acabó resultando insoportablemente bochornoso. El calor descendía sobre el pueblo envolviéndonos en un aura ardiente, que penetraba en cada rincón durante el día y se acumulaba en el interior de las casas durante horas, otorgando a las habitaciones la condición de pequeñas saunas naturales durante la noche. Nunca había tenido problemas de sueño, y solía caer rendido al poco de acostarme, pero durante esas noches me despertaba al rato, empapado en sudor y con la sensación de arder a fuego lento en alguna olla del mismísimo infierno. Como una rutina mecánica me levantaba, me desnudaba por completo, abria la ventana y regresaba a la cama húmeda, donde acababa durmiéndome arrullado por el canto de los grillos que habitaban la junquera contigua a nuestra casa. El verano avanzaba, habiendo pasado ya varios días desde que mi hermana me había masturbado mientras espiaba por la ventana a mi vecina. Desde entonces, nuestra relación no cambió demasiado, escondiendo bajo un manto de silencio lo que allí había pasado. En mi interior se peleaban en secreto la vergüenza y el morbo, no consiguiendo sacarme de la cabeza la sensación de sentir mi pene erecto rodeado por sus finos dedos, ni de sus pechos acariciando mi espalda mientras nuestras respiraciones, aceleradas, se confundían en un único sonido acompasado. En su foro interno, por contra, nunca supe si en ese silencio se escondían también las mismas sensaciones de morbo y vergüenza entrelazadas o, como ...
... sospechaba conociendo a mi hermana, habitaba la más absoluta de las indiferencias y todo aquello se resumía, para ella, en una de sus muchas travesuras. Por su cuarto pasaron varios hombres durante aquellas noches. Mi hermana llevaba un ritmo de desenfreno importante, recorriendo prácticamente todas las noches los pubs del pueblo en busca de acompañantes para su regreso a casa. La mayor parte de las veces se iban al poco rato, tan pronto como mi hermana les exprimía su jugo. Otras veces, las menos, algún afortunado amanecía en su cama. Uno de estos pocos agraciados se cruzó en mi vida por un instante, cuando salí del baño recién levantado, y me encontré en la puerta a un impresionante negro de casi dos metros, musculado y completamente desnudo, aguardando pacientemente su turno. -"Hello. I'm Sam", me espetó, mientras alargaba su enorme mano derecha para estrecharla con la mía. Tenía pinta de ser uno de esos turistas despistados que, como cada verano, caen en mi pueblo por accidente. -"Oh..oh..okk", respondí titubeante, sin dejar de fijar mi mirada en un pene descomunal, grueso, venoso y algo erecto todavía, que mostraba orgulloso entre sus piernas, justo en el momento en que mi hermana salió apresurada del cuarto, envuelta en una toalla, para acudir en su rescate. O en el mío. -"Excuse me, Sam. This is my brother", le decía, mientras su amigo entraba en el baño despidiéndose de mí con una sonrisa y un extraño gesto, dejándonos a los dos frente a frente, no sin antes ...