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El chantaje de mi hermana mayor (I)
Fecha: 06/08/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
Mi nombre es Matías y tengo 25 años. Vivo en una ciudad del interior de Buenos Aires y, a continuación, les voy a relatar una experiencia que sufrí, gocé y marcó mi vida para siempre, sobre todo en la forma de ver mis relaciones familiares. Los hechos transcurren en un frío junio, mientras yo transitaba mis 23 años. En mi familia somos tres; Irene, mi madre, de 54 años; Rocío, mi hermana mayor que yo por dos años y quien les habla. Meses antes de lo sucedido, mis padres se habían divorciado durante un angustiante caso de infidelidad por parte de mi padre. Tanto mi hermana como mi madre se ocuparon de guardar muchísimo rencor hacia el hombre que había arruinado sus vidas, y por momentos, a todo el género masculino. Tras la partida de mi padre, quedé como el único hombre viviendo bajo ese techo, a veces sintiéndome como blanco del odio de las mujeres de la casa. Entendía que la ruptura de una familia de tantos años había sido traumática para todos, pero por momentos me enojaba al pensar que no debía soportar tanto maltrato por parte de mis convivientes, sobre todo de mi hermana Rocío. Así como ellas decidieron expresar su dolor en maltratos hacia mí, yo también lo tuve que expresar de alguna forma. Desde que papá se fue de casa, comencé a fumar algún que otro cigarrillo de vez en cuando; siempre a escondidas de mamá y Rocío porque sabía que lo desaprobarían completamente. Sobre todo, teniendo en cuenta que mi abuelo, el padre de mi madre, había fallecido a causa del ...
... vicio del tabaco. Fumaba uno o dos cigarrillos por día, siempre procurando que no quede ni una pizca de olor en mi ropa o en el ambiente. Con la ayuda de chicles y perfumes pude canalizar mi dolor tranquilamente sin que nadie se enterara. A pesar de que el rencor con mi padre se comenzó a volcar hacia mí, todos los episodios de hostilidad eran normales: típicas peleas de familia en las que yo terminaba siendo el culpable de todos los conflictos. Pero todo empeoró cuando mi hermana terminó con su novio definitivamente después de cinco años de relación. Cada vez que volvía a casa sus ojos estallaban de cólera y ni siquiera se la podía saludar porque su respuesta era un insulto. No se la veía por la casa, salvo para la cena, donde se sentaba a comer de forma voraz y no emitía palabra alguna. Y si lo hacía era para soltar algún agravio. Mientras tanto, mamá no le daba demasiada importancia al mal momento de su hija por su apretada agenda en el trabajo. En ese entonces, Rocío tenía 25 años. La larga relación con su ex novio y la seguridad que sentía con él, había hecho que Rocío se dejara de preocupar por su cuerpo; por herencia de mamá, mi hermana ya tenía huesos anchos y baja estatura, pero el descuido de su cuerpo hizo que su rechonchez aumentara dando como resultado una chica de casi 1.60 de altura y varios kilos de más. Su aumento de peso se notaba en su enorme busto, su amplio culo y su cintura cada vez menos visible. Sin embargo, mi hermana aún conservaba sus delicados y ...