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El chantaje de mi hermana mayor (I)
Fecha: 06/08/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
... que quedarían muy bien al horno. Apoyé la carne en la mesada y me puse a pelar papas en la pileta de la cocina. Mientras estaba abocado a mi labor culinaria, oí los pasos de Ro que se acercaban por detrás. -¿Y hermanito vicioso? ¿Cómo va la comida? -preguntó maliciosamente. -Bien Ro, pero no me digas así, mira si se te escapa delante de mamá. -Cállate la boca que acá los pedidos los hago yo, o no te quedo claro? - dijo con bronca. -Está bien Ro –conteste con voz baja mientras por dentro deseaba que mi hermana no se vuelva loca de poder al tenerme comiendo de su mano. -¿Y qué haces cocinando sin delantal? Te vas a manchar la ropita hermano. -soltó ella con tono burlón y con claras intenciones de ridiculizarme y someterme lo máximo posible. -Ahí me lo pongo -accedí para no generar una excusa y que la reprimenda sea peor. No me dio tiempo a ir a buscar el delantal y se paró a mi lado mientras yo cortaba cuidadosamente las papas. La miré de reojo para no hacer contacto visual directo y noté que estaba más producida de lo normal: se había puesto una blusa negra bien entallada al cuerpo y muy escotada que dejaban a la vista la mitad de sus carnosas tetas blancas. Nunca había notado que tenía un lunar decorando su pecho izquierdo que le quedaba muy bien. Para acompañar su sexy blusa se calzó una pollera negra por encima de las rodillas y unos borcegos del mismo color. Su pollera dejaba ver sus anchas piernas y, de vez en cuando, con el movimiento se podían ver ...
... sus anchos jamones que terminaban en su amplio culo. Varios meses habían pasado desde que había visto a Rocío medianamente decente en su vestimenta. Me di cuenta en un segundo que el hecho de tener el poder completamente sobre mí era considerado para ella una ocasión especial y debía vestirse acorde. Esto ya iba demasiado lejos y, lo peor de todo era que no sabía que tan lejos podía llegar en los próximos días. Muchas ideas se me pasaban por la cabeza mientras ella seguía parada a mi lado con una sonrisa perversa y mirando con atención cada uno de mis movimientos. -¡Carne al horno con papas, que rico! -dijo ella con tono algo sarcástico- la primera vez que te veo hacer algo útil hermanito. -Gracias -contesté masticando mi propia bronca. -De nada, porque, al fin y al cabo, vos y los hombres en general no sirven para nada –dijo con tono perturbadoramente calmad – lo único que vale la pena en ustedes esta de la cintura para abajo. Así habría que tratarlos, como un pedazo de carne. Vos no vales más que este pedazo de carne –dijo mientras el cólera iba aumentando en su voz y apretaba violentamente la carne que había dejado en la mesada. Levantó el trozo de carne chorreante y lo estampó en mi cara y lo refregó por mi ropa manchándome todo. Luego de mirarme con toda mi ropa sucia soltó una vil carcajada– Te dije que te pongas delantal porque te podías manchar hermanito, jaja. Estuve a punto de reaccionar y devolverle su agravio, pero de alguna manera logré contenerme y ...