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El chantaje de mi hermana mayor (I)
Fecha: 06/08/2023, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
... más preocupado por ocultar el bulto entre mis piernas que por lavar los platos. -Hasta mañana hermanito, mañana a las 10 quiero el desayuno en la cama –dijo, me dio un beso entre la mejilla y el cuello y se fue saltando de alegría hacía su habitación. Respiré profundo aliviado de que el día había terminado. Ese alivio duró poco al darme cuenta que no podía entender cómo podía sentir excitación sexual en un momento así. Mi verga seguía dura como una piedra bajo mi pantalón después de haber tenido un día horrible. Mi perturbación se incrementaba a cada momento así que decidí irme a la cama y desestresarme con una paja antes de dormir. Busqué un video porno de mi agrado en mi celular y empecé a acariciar mi barra de carne suavemente mientras iba aumentando la presión y la velocidad de mi mano. Tuve un orgasmo largo e intenso que produjo un volcán de leche espesa que fue a parar a mi ropa interior. Cuando acabé me di cuenta que no había estado mirando el video en mi celular, sino que había cerrado los ojos con la imagen de las tetas de Rocío en mi mente. La situación me estaba preocupando porque sabía que esto iba a seguir por varios días y, principalmente, porque la humillación de mi hermana despertaba una lujuria animal en mi cuerpo. Dejé el celular en mi mesa de luz y me acosté deseando tener una noche de sueño reparadora para enfrentar el viernes que se venía. Pasaron diez minutos y mi celular vibró anunciando la llegada de un mensaje. Miré la pantalla implorando ...
... que no sea quien yo temía, pero el celular mostro el nombre “Rocío” con la alerta de un nuevo mensaje. “vení al baño que necesito algo” rezaba el imperativo texto de mi hermana. Le contesté que me estaba quedando dormido y si no podía esperar hasta mañana. Su respuesta fue una de las ridículas fotos que me había sacado en la situación de la cocina. De mala gana y cansado, me puse un viejo pantalón gris de entrecasa y fui al baño. Golpeé la puerta y desde adentro, ella susurró que entrara. Al entrar ella estaba parada con su sonrisa de jefa malévola y una tanga blanca en la mano. -¿Que necesitas Ro? -le pregunté con vos de dormido y sin entender nada. -Hermanito, me quedé sin tangas limpias. Y ahora que vos me debes algunos favores pensé que me podías lavar una –dijo mientras estiraba su brazo para darme su tanga. Resoplé a modo de fastidio, pero no contesté nada y agarré la tanga. Al contacto con mis manos noté que la tela de encaje estaba húmeda, casi mojada y con el característico olor agrio de la intimidad femenina. Arrugué la nariz para mostrar mi asco, aunque realmente la situación me generaba más adrenalina y excitación que rechazo. La tomé con la punta de mis dedos y abrí la canilla del baño para lavar la tanga de mi hermana. -Con la lengua hermanito –dijo mostrando sus dientes y disfrutando de mi reacción. -¡No seas asquerosa Rocío! -contesté sorprendido ante la depravada exigencia. Se acercó de un salto, me agarró violentamente del pelo y empezó a hablar ...