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Hagamos el amor
Fecha: 12/08/2023, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... una de sus compañeras para después hacer que se comiese un rodillazo. Deseando besarlos para librar cualquier mal recuerdo que quedase, queriendo limpiarlo de impurezas con su lengua. Ibai por su parte había perdido toda esperanza de gustar al mayor más allá de en una amistad, una sonrisa tierna era todo lo que había conseguido causarle, pero él en cambio aún estaba peleando por esconder su erección. — No… no quiero que duermas en el sofá por que yo duerma cómodo, soy el invitado, duermo yo en el sofá y listo… — vió como el mayor se levantaba y se acercaba a él para recoger los platos sin darle ninguna respuesta. Cuando volvió de la cocina vio que llevaba dos latas de cerveza, mucho alcohol a ojos de Ibai, poco a ojos de Yerai. — Si quieres que yo no duerma en el sofá, compartimos un rato con las cervezas y la tele. —ambos jóvenes temían hacer alguna estupidez por el alcohol, una cerveza no era nada, pero si lo suficiente como para soltar ese pequeño nudo que no hacía que el pequeño saliese corriendo o el mayor se lanzara a saborear los labios del menor. Cuando el becario asintió se levantó de la silla para adelantarse al salón, viendo una vez sentado como su anfitrión encendía la tele para tener ruido de fondo mientras bebían y charlaban. Tras esas cervezas vinieron otro par, relajando a Ibai, al que dejó de importarle que de vez en cuando la excitación le hiciese sentir que la polla le iba a reventar el pantalón. Se giró en el sofá para apoyar su cabeza en ...
... las piernas del chico por el que estaba colado. Las cervezas afectaron de manera distinta a Yerai. Veía al joven aun más guapo que antes y le costaba horrores aguantar las ganas de lanzarse a comer de esos perfectos labios que decoraban la pálida piel. De alguna manera estaba controlando su erección, aunque el dolor que sentía por no poder masturbarse y correrse soñando con el chaval le estaba haciendo perder los estribos. Cuando este se reclinó sobre sus piernas Yerai no pudo más que echar la cabeza hacia atrás y apoyarse totalmente en el sofá, descontrolado en su interior sobre estirar del pelo del universitario y sentárselo sobre las piernas mientras se olvidaba de controlar sus instintos primarios para que notase lo que le causaba. Deseaba ver la cara de sorpresa del menor sonrojada por el bulto que sentiría en su culo mientras el mayor suplicaba porque no saliese corriendo. Ibai cerró los ojos y se perdió en su imaginación con el rumor de la tele de fondo, una conversación banal entre dos personajes de una serie o película que le servían para soñar. Para soñar con esos labios que nunca había probado. Su ensoñación se tornaba más real y violenta de lo habitual, al no haber dado ni un beso todo lo que bailaba en su cabeza eran dulces besos y tiernas caricias, quiso despertar y al abrir los ojos se encontró con los ojos cerrados de su mentor, quien le besaba realmente y por eso había vuelto tan vívido el sueño. La respiración de Ibai fue a más, acelerándose por ...