1. Hagamos el amor


    Fecha: 12/08/2023, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    — No es bueno mantener las penas dentro, Ibai… vamos, te invito a tomar algo en el Alaia para que si no te desahogas, por lo menos comas y bebas algo.
    
    — No es necesario, Yeri… — El detective no le dio importancia esta vez, sabía que el chaval lo había pasado mal y que le había costado abrirse lo poco que se había abierto a él.
    
    — No lo es, pero quiero hacerlo, así que levanta el culo y vamos —con eso consiguió arrancar media sonrisa al chaval y se fueron hacia el bar—. Luego te llevo a casa, he aparcado en la puerta como quien dice.
    
    Ambos entraron al bar y fueron directos a la barra, cuando Yerai pidió tuvo que reprimir una sonrisa al saber que su joven acompañante quería un batido de vainilla para acompañar su pincho de tortilla.
    
    Ibai dio un vistazo rápido al bar, el más normal que podía encontrarse en mucho, con una barra con varias banquetas y poco más, con una decoración escasa y un gran televisor en el que se pondría el fútbol cada vez que jugase la Real. Después le dió un vistazo a su especie de jefe, eran casi tan amigos como si se conociesen de siempre, y tenía con él tanta o más confianza que con sus pocos amigos, pero era incapaz de decirle nada de lo que había pasado en la universidad porque implicaba sus sentimientos hacia él.
    
    Pasaron juntos un rato agradable riéndose de cosas sin sentido, abstraídos del caso y de la realidad que les rodeaba, reprimiendo ambos unos sentimientos que creían no correspondidos.
    
    Fue entonces cuando todo se torció, un ...
    ... hombre de unos cincuenta años entró por la puerta, no era nada del otro mundo respecto a fuerza, pero los ojos, pelo y facciones de la cara le dejaron claro a Ibai quien era, el padre de su abusón, del que le había atacado e insultado.
    
    —Eh, tú eres el cabrón por el que han expulsado a mi hijo de la universidad —Ibai se agarró con fuerza a su vaso de batido, como si eso fuese a protegerle, y sintió un gran alivio cuando Yerai se puso entre ambos—. Apártate, tengo unas cuantas palabras con él.
    
    — Si quieres hablar con él, hablas, pero vas con otras intenciones, bastante claras además.
    
    — Oh, perdón, no sabía que era tu novia —en ese momento soltó una risotada que heló la sangre de Ibai—. No tengo ningún problema con enfrentarme a ti si es lo que prefieres.
    
    — Ibai, espera en el coche. —extendió las llaves hacia él, que las cogió y se fue, demasiado asustado como para rebatir nada.
    
    Yerai sabía lo que esto le suponía, había dado el aviso de manera silenciosa y podía decir que era en defensa de una tercera persona a la que él había puesto a salvo, pero igualmente le traería problemas meterse en una pelea, era bien sabido que nadie lo quería en comisaría.
    
    Fue una pelea de todo menos justa, por lo visto los comentarios de ese hombre habían sido suficiente para que otro par de homófobos se animasen a darle una paliza, y por muy policía que él fuese, no era capaz de ir en contra de tres personas a la vez, con el resto del bar vacío a excepción del barista, que estaba ...
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