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El cura tenía vocación de chulo y la monja de puta
Fecha: 15/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Kiitty volviera a su convento de Santiago de Chile, pero ya no era no era la hermana Marta, era Kitty. Estaba cansada de madrugar, de los Maitines, de rezar por rezar... Y además la frialdad de la celda de su convento se volviera insoportable. Tenía que masturbarse varias veces cada noche. Las cuentas del rosario que había llevado de España, unas cuentas gordas cómo canicas y alargadas, cuya cadena había roto para que más que rosario fueran bolas chinas, y que tenía bien escondido, ya perdieran las cuentas de cuantas veces entraran y salieran de su coño y de su culo. La hermana Elisa, prima de Kitty, que era una novicia bella cómo un ángel y que solo levantaba la cabeza del suelo para rezar, aquella noche de truenos, muy asustada fue a la celda de su prima, y le dijo con su voz aniñada: -¿Puedo dormir con usted, hermana Marta? Los truenos me meten mucho miedo. -Sí, hermana Elisa, venga. La cama era pequeña. Al meterse en ella estaban muy apretadas. Elisa le pasó un brazo por encima de la cintura y le arrimo a cabeza a la espalda. Kitty tuvo pensamientos impuros. Su prima se lo puso a huevo, al preguntar: -¿Cómo fue su estancia en España? -Pequé, hermana, pequé mucho. Su reacción fue de sorpresa. -¡No! -Sí. -Nunca pensé que pudiera pecar. Usted era el espejo en el que me veía reflejada. -Pues deje de hacerlo. No soy buena. Soy una pecadora, una mujer que pronto se irá de aquí. ¿Quiere qué le diga quién soy en realidad? -Sí. -Soy una puta, ...
... una puta, que nació para ser ama, pero no una ama al uso, una ama sumisa. Quiero que cuando me besen sea yo la que ordene cuando y donde, que cuando me toquen sea yo la que marque los pasos. Una ama que diga cómo le tienen que comer las tetas, cómo deben jugar con sus pezones... Si me los aprietan o no, si me los lamen, si me los chupan. Una ama que diga cómo deben follarla, si rápido, si lento, en fin, marcar yo las líneas y los límites del juego en cada momento. Elisa acurrucada en su espalda, le dijo: -Quiero jugar. -¿Estas segura, Elisa? -Sí, Marta. -Llámame Kitty, prima. -Ordena, Kitty. Kitty se dio la vuelta. -Echa esa lengüita fuera, putita. Elisa sacó la lengua, Kitty se la acarició con la suya, se la chupó y después le comió la boca hasta que el coño de su prima dejó las bragas mojadas. Luego le dijo: -Quita mi camisón y después el tuyo. Quiero ver tus tetas. La novicia quitó los camisones, unos camisones que les llegaban a los pies y vio sus tetas, unas tetas medianas, casi piramidales, con las areolas rosadas hinchadas. Kitty se sentó en la cama, y le dijo: -Frota tus tetas con las mías y bésame. Elisa las frotó y la besó. La novicia se puso cómo una moto y su boca era el tiro de escape de los gemidos. -Lame mis pezones... Mamá mis tetas... Amásalas, lame y mama... La novicia se estaba dando un festín y sus bragas ya estaban para tirar con tanto flujo que había salido de su coño... Kitti siguió dando órdenes -Coge el ...