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Xochi. Mi madre, incesto y sus amantes
Fecha: 27/08/2023, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
—Vení más tarde, que todavía están los chicos. Esas fueron las palabras que mi madre le estaba diciendo a Mingo esa mañana cuando aún no eran las nueve, y casi desnuda en la puerta de la casa se abrazaba a su amante quien le devoraba la boca en un profundo beso, mientras que este con sus manos deslizándose entre la tanga acariciaba la espalda y las caderas de mi madre. Ella apoyando sus senos sobre el pecho de su amante jadeaba un deseo que se mojaba entre esos labios, sucios de besos. —Te quiero coger Laura, anoche me pajeaba pensando en vos, putita. —Vení más tarde que voy a estar sola, hace una semana que no apareces y también te tengo ganas, estoy muy caliente. Yo que no hacía mucho me había despertado escuché toda esa conversación morbosa, cargada de sexo y de placer que compartía en secreto con mi madre. Ella cerró la puerta detrás de su amante, que volvería por la tarde; sensual se volvió a la cocina a preparar el desayuno con esa tanga blanca y agresiva, con su camisolín corto, el que prefería para recibir a sus amigovios y amantes. Mi madre era una ninfómana y sus placeres siempre fueron mi morbo. Esa mañana comenzó un juego que acabaría como siempre en el deseado incesto, mientras yo iba provocando poco a poco las travesuras a las que ella no le era esquiva y que su vez fuimos asumiendo como un juego de complicidades. Si bien mi madre tenía sus amigas y entre ellas a “Mena” hermana de Mingo, su amante oficial y padre de dos abortos de mi madre ...
... entre otros que tuvo; yo era no solo un juguete de sus deseos, sino cómplice de sus aventuras. Eran los primeros tiempos de los celulares con cámara y yo ya tenía el mío, jugar con mi madre a descubrirla con mi cámara era para ella también, un deseo de posar eróticamente, mostrarse sensual y reflejar su belleza para compartirla con sus amigos. Una tarde mientras arreglaba sus plantas en el jardín, su musculosa húmeda, dibujaba sus pezones, sus tetas iluminadas por gotas caprichosas de sudor pretendían escaparse mientras rodaban por el escote; ella me mira y se sonríe, juega a excitarme sin culpa, mientras yo muerdo mis labios delante de sus ojos y ella vuelve a sonreír. —Te tomo una foto ma... sonríeme. Me mira, vuelve a sonreír con una mirada lasciva y vuelca el pelo sobre su hombro, la figura de una ramera en pose se descubre en mi cámara y volvemos a sonreírnos, cuando ella se quita por sobre su cabeza la musculosa y sus lolas inundadas de pecas se descubren para mí; rozadas sus aureolas y erectos sus pezones. —Escuchaste que vino Mingo esta mañana? —Si ma, lo escuché y te vi cómo te entregas a él con tanta calentura. —Entre vos y yo, esto no pueda salir de nuestro secreto, pero estoy embarazada de Mingo. —Ya lo sé, te escuché hace unos días cuando “Mena” y “Eve” te decían que lo tengas. —Pero ya sabés que es imposible… encima con el único que me cuido es con tu padre. —Si, pero Mingo es demasiado rubio para que tengas un hijo con él, sería muy ...