1. Xochi. Mi madre, incesto y sus amantes


    Fecha: 27/08/2023, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos

    ... evidente.
    
    —No es el primero que tengo con él, sería el segundo y con otros dos amigos otros dos también, creo que me tendré que atar las trompas, para no quedar embarazada y correr más riesgos con ellos.
    
    —Es que vos tenés amantes muy jóvenes mamá y te embarazan apenas te penetran.
    
    —Si, por ello ya tengo hecho cuatro raspajes y no quiero otro; además el médico que me los practica también me somete sexualmente, me obliga a acostarme con él, amenazándome que le contaría a tu padre y no lo puedo parar.
    
    —¿Cuántos amantes tuviste o tenés? —le pregunte a mi madre.
    
    —Tantos que ya perdí la cuenta, pero en los últimos dos años llevo siete.
    
    —Pero Mingo…
    
    —Mingo es mi juguete preferido, me vuelve loca en la cama, pero me deja caliente por eso busco más.
    
    Mientras jugábamos sensualmente, yo le seguía tomando fotos en el jardín cuando sonó el timbre, no era Mingo, sino otro amigo del grupo de mi madre, José, mecánico también del auto de mi padre. Mamá se acomodó la musculosa aún mojada y sexi estirándola hasta cubrir parte de su tanga desprolija que apenas cubría su conchita suave y depilada, cuando sus pezones y sus aureolas volvieron a ser el bajo relieve en la tela blanca de algodón.
    
    —Le abro má?...
    
    —No, dejá que lo atiendo yo, vos seguí con las plantas.
    
    De espaldas dejaba ver sus caderas latinas y su piel tostada, apenas cubierta por esa tanga blanca, profunda entre su cola cual peras bajando desde su cintura hasta sus piernas. No podía dejar de ...
    ... excitarme al verla caminar sobre sus pies descalzos; era una perra, era una puta; era mi madre cuando dejó pasar a José, quien se quedó helado al ver como ella se meneaba con un sensual saludo, haciéndolo pasar al garaje. Yo sabía cuál eran las intenciones de mi madre, en tanto seguía acariciándose el cabello mientras le explicaba los percances del auto.
    
    —Cómo te va Richard —Me saludo José.
    
    —Bien José. —le contesté, mientras me acercaba para saludarlo y ver que ya acomodaba con su mano el bulto que se marcaba en su jean; mi madre mordió sus labios y mirándome me guiñó un ojo, inmediatamente entendí sus apetitos.
    
    —Ma, voy a salir unos minutos.
    
    Fue mi reacción para dejarlos a solas mientras me apartaba sin dejar de escuchar la conversación entre mi madre y José, que se volvían cada vez más sensual en el tono de sus voces, como en el juego de manos que se habían comenzado a confiar entre audaces caricias. No hubo tiempo de nada cuando una mirada de mi madre fue suficiente para que José la abrazará arrinconándola sobre la pared y comenzaran un juego de lujuria y sexo desenfrenado; la boca de mi madre se confundía lascivamente en la boca de José que la recorría desde los labios buscando los pezones marcados en esa musculosa sudada de antojos y vicios. En un giro brusco mi madre se volteó eróticamente sobre la pared dándole la espalda a su macho, dejándole a merced su cola mientras la elevaba poniéndose en punta de pie, con sus manos separaba sus glúteos y José comenzó a ...