-
Entre la viudez y el deseo (1)
Fecha: 28/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: hotmom, Fuente: CuentoRelatos
Fue el hombre de mi vida, mi compañero en la intimidad, el padre de mis hijos. Parece que ayer falleció mi marido y una vez que todos los que vinieron al funeral se fueron me di cuenta lo sola que estaba. Los hijos son mayores y cada uno tiene su vida, mis amigas y familiares tienen sus propias parejas y también hacen su vida. En ese caso la viudez puede resultar muy dura. No sólo has de ser capaz de sobreponerte a la muerte de tu marido, sino también a afrontar una vida en soledad Y puede que esa perspectiva no te guste. Puede ser motivo suficiente para querer tener una nueva pareja tras la muerte de tu compañero. Pero puede servirnos de orientación el luto. El luto por la muerte de una persona cercana suele durar un año. Se entiende que en ese tiempo una mujer viuda ha tenido tiempo suficiente para asimilar el fallecimiento y para plantearse cómo enfocar su nueva vida. En mi caso no fue así, fueron más de cinco años y nunca pasó por mi mente tener una relación con otro hombre. Formó parte de la comunidad hebrea y los principios morales están muy arraigados, por lo que sentía la presión y oposición de siquiera pensar en buscar un nuevo amor o simplemente un compañero. Hay determinadas edades en las que lo que una mujer quiere no es un compañero de cama, sino alguien con quien ver la televisión por la noche y al que contarle cómo ha ido el día al llegar a casa. Es un amor al fin y al cabo, aunque probablemente diferente al que tenía con mi marido. Lo que importa no es ...
... la atracción física o una estabilidad sentimental, sino el compañerismo, la amistad y la confianza. Estuve casada con mi marido 29 años, toda una vida si le agregamos seis años de novios; ahora tengo 59. Él era mayor que yo, falleció casi a los setenta años. Estuve en terapia casi tres años pues el duelo se extendió más de lo normal. Tanto la terapeuta como algunas amigas me decían que me abriera a otras posibilidades, pues todavía no era tan mayor y me conservaba bien. A raíz de mi viudez algunos hombres se me empezaron a acercar, sin embargo, yo sabía lo que pretendían, por lo que mi rechazo era en automático. Me veían vulnerable e intentaban aprovecharse. Empecé a realizar actividades diversas para evitar la soledad y la depresión. Por ejemplo, asistía más tiempo al club para hacer ejercicio, salía de viaje con algunos familiares o me inscribía a talleres o cursos académicos. Y fue en un diplomado de Historia del Arte que conocí a un hombre. Le tocó impartir un módulo del diplomado, más joven que yo y divorciado. Se dio una relación alumna-profesor, me encantaban sus clases y en esa admiración me empecé a sentir atraída por él lo mismo que él hacia mí. A pesar de que era recíproco me negué en principio a sus invitaciones. Finalmente terminé por aceptar y empezamos a salir, yo me sentía incómoda de que me fueran a ver. Solo lo comenté con un par de amigas, las cuales no me juzgaron. No quería externarlo ni siquiera a mis hijos, a pesar de que a veces me decían que ...