1. Entre la viudez y el deseo (1)


    Fecha: 28/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: hotmom, Fuente: CuentoRelatos

    ... acaricié nuevamente su pierna hasta llegar a su miembro, el cual ya estaba duro y grande. Se estacionó y me dijo que si podía entrar a mi casa, le dije que no, que eso si no podía hacer. Se me venía a la mente la recamara y la cama en la que había dormido con mi marido tantos años. No insistió, le dije que mejor programáramos un viaje, que eso sería lo mejor para hacer lo que deseábamos. Quedó satisfecho con mi propuesta. Luego nos dimos un beso largo y apasionado y mi mano nuevamente buscó su entrepierna. Miré su bulto y lo desee, hasta que no pude resistirme y empecé a desabrocharle el cinturón y el pantalón. Traía una trusa blanca y su miembro se miraba impactante, hasta que le baje un poco la trusa y saqué su miembro.
    
    Nunca había visto un miembro que no fuera el de marido, éste era diferente, tanto por el prepucio, pues el de mi marido estaba circuncidado, por cuestiones religiosas, como por el tamaño y el grosor. Lo acaricié con mis dos manos, sentía su humedad, y luego con el dedo índice acariciaba su glande y sentía como aumentaban sus fluidos, hasta que no pude más y me lo llevé a ...
    ... la boca. Tenía deseos de tener ese miembro en mi boca, había pasado por mi mente en el restaurante cuando le miré el bulto y luego cuando me lo pegó a mi trasero. Se lo mamé con deseo y gusto, suave sin prisa, como sabía hacerlo, con la experiencia de tantos años, como tantas veces se lo había hecho a mi marido. No quería que eyaculara, sin embargo, supuse que ya no podía y sentí como venía el flujo de sus entrañas. Fue espectacular como explotó tanto semen en mi boca, me gustó su temperatura y la fuerza con la que salió y seguía saliendo. Sentía que me ahogaba con tanto semen en mi boca, no sabía si tirarlo o qué por lo que preferí tragármelo.
    
    Nos despedimos y acordamos programar un viaje a la playa. Entré a mi casa. Luego me dirigí a mi recamara. Me desvestí y entre al baño a bañarme y bajo la regadera me cepille los dientes, sentía un sabor raro en mi boca. Miré la recamara, mi cama y debo confesar, me sentí culpable pero al mismo tiempo sentía como una energía poderosa había salido de todo mi cuerpo. Dormí profundamente, no quise pensar en nada, tal vez solo en el viaje que me esperaba. 
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