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Mi padre, nuestro amo (capitulo 2) el adiestramiento.
Fecha: 31/08/2023, Categorías: Incesto Autor: cleversex, Fuente: RelatosEróticos
Este relato lo encontrareis también en: Abismoinsondable.blogspot.com * * * * * Mi hermana y yo éramos y somos dos niñas un poco retraídas y tímidas. No se nos da bien conectar con los demás, y la verdad es que, amigos, lo que se dice amigos, no tenemos ninguna de las dos. Desde muy pequeñas, desde que Yoli se manejaba por su cuenta, creamos un círculo propio, intimo y privado dónde las dos nos apoyábamos. En los recreos del cole siempre estábamos juntas y rehuíamos a las demás niñatas y por supuesto a los niñatos. Considero que mi hermana es mi mejor amiga y se que ella me corresponde de igual manera. No nos costó trabajo adaptarnos a la nueva situación con mi padre, porque no teníamos amistades a los que echar de menos, y además, desde muy pequeñas papá para nosotras era nuestro héroe, nuestro confidente, incluso más que mama, alguien en quien confiar sin la más minima duda, alguien que siempre estaba ahí disponible pasa nosotras. Por eso no nos resulto difícil aceptar las demandas y los deseos de papá. Sabíamos que no nos iba a hacer nada malo, cómo así fue. En esos tres primeros días, entramos en un mundo de nuevas sensaciones y de placeres desconocidos para nosotras. Había llegado el fin de semanas y las expectativas de lo que iba a ocurrir en la casa de la sierra nos tenía muy excitadas y nerviosas. Además, era un fin de semana largo porque el lunes era fiesta en Madrid. Hasta ese momento todo se había reducido a penetraciones orales, el plug ...
... del culo no cuenta, a los orgasmos que papá nos provocaba con la mano o la lengua y a los castigos. El viernes no regresamos a casa en el bus del cole. Papá nos esperó a la salida con el todoterreno familiar y en el nos dirigimos a Cercedilla, un pueblo cercano al Puerto de Navacerrada dónde teníamos la casa: un precioso chalé en las cercanías de la carretera de La Dehesa. Estaba nevando y todo se veía completamente blanco y las calles casi intransitables, pero papá, que paró para poner cadenas, pudo llegar y meter el coche dentro del garaje. Cuándo entramos comprobamos que él ya había estado allí porque la casa estaba caliente con la calefacción a tope. —He venido esta mañana para que la casa este caliente y para hacer la compra que esta noche y mañana dan más nieve. —¿Nos vamos a quedar aquí encerradas contigo papi? —preguntó ilusionada Yoli que para ella parecía que era una aventura. —Eso parece mi amor. —Nosotras nos vamos al baño a ducharnos y a prepararnos, —dije cogiendo a mi hermana del brazo—. Ahora venimos. —Muy bien. No tardéis que mientras voy preparando una merienda cena. Al rato, las dos entramos en la cocina dónde papá ya tenía preparada la mesa y nos sentamos a cenar entre risas, bromas y confidencias. —Papi, ¿nos vas a follar ahora? —preguntó de repente Yoli y papá casi se atraganta. —Primero habría que saber si tu y tu hermana sabéis lo que es, —dijo papá saliendo de la sorpresa inicial. Papá me miró y muerta de risa asentí con la ...